«Muchos aficionados del Celta vieron el partido desde la calle para poder fumar»

Xulio Vázquez VIGO/LA VOZ.

VIGO

No le hizo falta advertir con un cartel que estaba prohibido fumar. La maquinaria coercitiva del Estado ya llevaba tiempo en marcha. Y las amenazas de fuertes sanciones para los infractores disiparon cualquier atisbo de humo que pudiese tener su origen en el tabaco. Así se explica que el primer día sin cigarrillos encendidos, al menos en la Cafetería América (Barcelona, 25), se saldase con una goleada de escándalo a favor de los no fumadores. Además el árbitro, en este caso femenino, porque se trata de Tani Álvarez Álvarez (34 años), le echó una mano al equipo de casa, retirando todos los ceniceros de la barra y de las mesas, donde juegan las típicas partidas de naipes y dominó. Resulta que es la gerente de la cafetería, pero lo hizo muy a pesar suyo, porque también le gusta fumar algún pitillo y ahora tiene que salir a la calle como cualquier cliente. -¿Qué piensa hacer con los ceniceros? -De momento, los he guardado. Junté una veintena. -¿Por si vuelven los humos? -No, por si tengo que utilizarlos para poner las tapas. (Risas). -¿Quiénes lamentan más no poder fumar: los de la barra o lo que juegan las partidas? -¿Se quejan más los que están tomando en la barra. -¿Tendrá que hacer de bombera, sobre todo en estos primeros días? -Sí. Cogí a dos prendiendo el cigarro, pero lo hicieron por despiste y, al decírselo, salieron de inmediato a la calle. -¿Quedará la acera llena de colillas? -Sí. Después las tengo que limpiar yo, por lo que estoy pensando poner un cenicero bien grande fuera. -¿Le gastan alguna broma? -Sí, me piden ceniceros y me han llegado a decir que encienda el extractor, porque hay mucho humo. Todo en plan vacile. -¿Más anécdotas? -Muchos aficionados del Celta vieron el partido contra el Rayo Vallecano desde la calle para poder fumar. Aplaudían los goles desde fuera. Algún cliente también me pregunta cuánto tendría que pagar de multa si lo cogen infraganti. Al decirle que puede llegar a 6.000 euros, uno me respondió bromeando que ni que estuviera fumando un porro gigante. Entre ellos hacen comentarios de lo horrible que es la situación. Pero, de momento, están viniendo los mismos. -¿Y si tuviese que delatar a un vecino dentro de la cafetería? -Si persiste en fumar, tendría que avisar a la policía local. Dentro no podemos consentirlo.