El presidente del Coruxo no piensa en cambiar su filosofía para el próximo año. Su club seguirá apostando por el producto autóctono para sustentarse en el futuro a pesar de que estén en Segunda B. «Nuestra plantilla está en un nivel de edad muy bueno para jugar. La identidad del club es manejar el mercado del sur de la provincia de Pontevedra. Tenemos la suerte de que hay 20.000 licencias en esta zona y estamos siguiendo a un montón de jugadores. Podemos traer un jugador de fuera pero el noventa por ciento va a ser de aquí», apunta Gustavo Falque. El dirigente recuerda que el Coruxo debe afrontar su realidad «sin poner en riesgo nada de lo que ha conseguido». El presidente del equipo de O Vao recuerda que «los veranos para mí son una silla y una mesa porque cada contrato con un futbolista son cinco días. Tengo que convencerlos por la mitad de lo que le ofrecen en otros equipos. Hay que prometer lo que tenemos y nada más. No nos podemos mover de eso. En el fútbol habría que premiar la responsabilidad porque al final hay una competencia desleal por aquellos que incumplen con los pagos». El Coruxo necesita 35.000 euros para cuadrar las cuentas de esta temporada pero Falque se enorgullece de poder decir que «somos de los muy pocos clubes de Segunda B que tenemos instalaciones propias, y capital propio. Es un valor muy importante de cara al futuro». Además el cuadro vigués mantiene en sus escuelas deportivas a mil quinientos niños con el consiguiente entramado social que supone para el segundo club más importante de Vigo.