28 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Se llamaba Jesús y malvivía a 200 metros del Concello de Vigo. Murió hace pocas semanas. En su mesilla de noche todavía hay una nota que reza: «Pedir cita para la doctora en octubre». Su infravivienda, una de esas llamadas choupanas, estaba llena de basura. En el Casco Vello ya se están moviendo para recoger dinero y pagarle una lápida en Pereiró, donde lo enterraron en una ceremonia con cuatro personas. Con él hacen al menos 34 sin techo muertos en las calles de Vigo en los últimos años. Estos días llega el frío polar y el Concello todavía no ha logrado crear un albergue público para refugiar a los indigentes. » L2 y L3