El Octavio perdió sobre la bocina

Xabi Otero PONTEVEDRA/LA VOZ.

VIGO

Cerillo es de los jugadores que se crece en los momentos más decisivos, según él mismo comenta, y ayer no le tembló el pulso a la hora de asumir la responsabilidad cuando a treinta segundos del final del derbi en Pontevedra tuvo que lanzar un penalti que le podía dar la victoria al Octavio, pues el marcador señalaba un empate a 31 goles.

El entrenador local, Modesto Augusto, solicitó un tiempo muerto para la última jugada del partido, y justo cuando sonaba la bocina del final entró el lanzamiento postrero de Toño Fernández, que provoca la primera derrota de la temporada para los vigueses y un triunfo que mete a los pontevedreses en puestos de fase de ascenso.

Fue un clásico derbi con intensidad y enorme igualdad. Los locales mandaron con mínimas ventajas hasta el 13-13. El Octavio puso entonces una velocidad más en la pista y el Teucro acusó momentáneamente el golpe con dos tantos consecutivos de Edu Moledo (13-15). Modesto Augusto percibió el peligro y solicitó un rápido y providencial tiempo muerto. El parón surtió el efecto esperado y se llegó al descanso con una mínima ventaja para los vigueses.

En la segunda parte se sucedieron las alternativas en el marcador, con mínimas ventajas para cada equipo. El duelo se había convertido en un correcalles y las defensas apenas oponían resistencia.

El final emocionante no se decantó esta vez del lado vigués, como sí ocurrió ante el Anaitasuna y en Pozoblanco en anteriores, duelos.

La buena noticia es que ayer perdió también el Huesca en Badajoz (29-27), por lo que salvo que hoy gane el Barcelona en Pamplona, el Octavio sigue sin tener a ningún rival encima.