Una defensa para citar de memoria

Juan Villar VIGO/LA VOZ.

VIGO

El Celta ha tardado cuatro años desde el descenso en encontrar un cuarteto de zagueros que tenga continuidad y se repita durante siete encuentros consecutivos

20 oct 2010 . Actualizado a las 16:01 h.

Un equipo que quiere ascender a Primera División es fundamental que tenga gol. Pero tan importante o más que esa capacidad definidora es contar con un buen esquema defensivo. Normalmente, los que acaban ascendiendo encajan una media de menos de un gol por partido. Los goles dan muchos puntos, pero dependen de una jornada de inspiración. Una buena defensa no solo permite rentabilizar los goles, sino que muchas veces hace que se sumen esos empates que a final de temporada son muy valiosos.

Cuando un equipo está seguro atrás no suele haber variaciones en su cuarteto de zagueros. Esa continuidad es la que le ha faltado al equipo vigués en temporadas anteriores y la consecuencia fue que el Celta recibió muchos goles, sobre todo las dos primeras campañas tras el descenso. En la primera fueron 56 y en la segunda 55. La pasada campaña se mejoró en ese aspecto con Eusebio, con 44 tantos en contra, todavía por encima de la media ideal, inferior a uno por partido.

Ahora, Paco Herrera ha encontrado su cuarteto ideal y le está dando continuidad. Hugo Mallo, Roberto Lago, Jonathan Vila y David Catalá forman una defensa que se puede citar de memoria. Llevan siete partidos consecutivos siendo los exponentes de la defensa celeste, algo que no ha ocurrido nunca desde el descenso hace cuatro años.

La estabilidad que ha encontrado Paco Herrera es síntoma de que las cosas están saliendo bien en el aspecto defensivo. El sábado encajaron el único gol de jugada de los últimos cinco partidos en esa jugada que remató Iago Falqué ganándole las espaldas a los centrales.

En la clasificación el Celta figura con ocho tantos en contra, aunque cinco de ellos fueron en las tres primeras jornadas, cuando el equipo todavía no estaba asentado defensivamente, y después otros dos fueron de penalti. Aún así, las cifras son buenas.

En los laterales están totalmente consolidados Hugo Mallo y Roberto Lago, además con un gran rendimiento, pues además de defender bien, están aportando en ataque con un gol cada uno y llegadas para dar el último pase.

Ninguno de los dos tiene competencia, ya que no hay más laterales en la plantilla, lo que significa que salvo que tengan un bajón grande en su rendimiento vana ser titulares durante toda la temporadas.

Son dos productos de la cantera de A Madroa. Hugo Mallo es el jugador más joven del plantel. El de Marín tiene 19 años y ya debutó a principio de la pasada temporada con el primer equipo en Segunda División. Lago, a sus 24 años, ya está consolidado en la titularidad desde hace cuatro temporadas, aunque ha sufrido en ese tiempo algunos altibajos que ahora parecen superados pues está en su mejor momento.

En el centro de la zaga vive la pareja más inesperada, sobre todo en el caso de Jonathan Vila. Es otro canterano de 24 años que por primera vez está teniendo continuidad en el equipo, aunque curiosamente en una posición que no es la suya. Nadie pensaba que el de O Porriño pudiese adaptarse a la posición de defensa central más que como recurso puntual. Pero ahí está y no será fácil quitarle el puesto, aunque Ander Murillo está al acecho esperando el mínimo fallo.

Junto a Vila, Catalá es ya un defensa experimentado en la categoría y tras una temporada irregular y con lesiones, ahora se ha consolidado en el puesto.

Por delante tienen una pareja como Bustos y Garai que les arropan y les hacen la vida más fácil.

En los últimos años ningún defensa alcanzaba los 30 partidos por temporada y había continuas rotaciones. La pasada temporada Mallo repartía minutos con Vasco y Lago con Botelho en algunos momentos, mientras que Túñez, Catalá, Noguerol y Jordi se alternaron en el centro. Los mismo ocurría otras campañas con los Peña, Edu Moya, Fajardo, George Lucas, Peña, Lequi, Agus y demás. Salvo Rubén, nadie era fijo.

Llegará algún cambio, es inevitable, pero hasta las tarjetas están controladas y ninguna ha visto más de dos amarillas.