La séptima estuvo a tiro. Sin De Lucas y con David huérfano, la velocidad de otras tardes se evaporó. Pero en lo gris, y alentado por los cambios, el Celta reaccionó como lo hacen los grandes. Con raza e ingenio. Impresionante Hugo Mallo, más allá del gol. Majestuoso el gesto técnico del ciclón de Moaña. Quizá el penalti circense haya estropeado el récord. Pero no puede hipnotizarnos en la lectura de un partido que deja una primera parte floja y una segunda que algo debe tranquilizar a Paco Herrera. En una plantilla tan corta, sin recambios naturales para los laterales y sin una alternativa clara para David, es fundamental que los secundarios se pongan el traje de fiesta y se sientan protagonistas. Por eso, aunque parezca una estupidez habiendo perdido dos puntos. el Celta sale reforzado de Villarreal.