El Concello vigués tiene entre manos desde hace años la elaboración de un plan director del monte de O Castro que debe definir el futuro de El Castillo. Desde el punto de vista legal su mantenimiento es complicado: ocupa y tapa una parte de la muralla, y no se trata de una instalación con especiales valores arquitectónicas o urbanísticos, y desde luego históricos. Todo ello al margen del cariño que sin duda le profesan muchos vigueses.
El proceso se encuentra estancado ante la falta de acuerdo de los dos grupos que integran el gobierno vigués. Por este motivo ambos decidieron el pasado lunes votar a favor de la moción presentada por la popular Elvira Larriba, que planteaba una rápida conclusión del documento y un pronunciamiento de PSOE y BNG sobre el antiguo restaurante.
Socialistas y nacionalistas hicieron verdaderos equilibrios de acrobacia verbal para votar a favor de la moción, garantizar su voluntad de ejecutar cuanto antes el plan director y no decir ni una palabra sobre El Castillo. Una prueba más, por si hacía falta, de su falta de acuerdo sobre el destino del edificio.