Las sagas conserveras se enlatan en papel

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

02 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El despegue económico de Vigo no podría entenderse sin el sector conservero. De hecho, según algunas voces autorizadas, la iniciativa de aquel grupo de familias que terminó por conformar aquella burguesía con nombre propio, sardinocracia, fue decisiva en la revolución industrial de Galicia.

El caso es que Juan Vieites, la cara visible de Anfaco, llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de dejar constancia escrita de lo que ha significado (y significa) la visionaria apuesta de aquellos pioneros que, de vivir hoy, constatarían con orgullo que sus descendientes, en algún caso hasta la quinta (tal vez la sexta) generación, siguen ganándose los garbanzos gracias al camino que ellos abrieron.

Finalmente, la idea de Vieites se traducirá en la publicación de un libro que, si se cumplen las previsiones, verá la luz la próxima primavera. El historiador Xoán Carmona, autor del trabajo, tiene el ídem de campo muy adelantado. De hecho, me cuentan que a las biografías de la treintena de nombres propios que protagonizarán la publicación, apenas les falta algún pequeño fleco.

La única consigna que recibió el profesor Carmona antes de ponerse manos a la obra fue que tenía que dedicar el mismo número de folios (entre diez y quince) a cada uno de los precursores, sin importar el tamaño o la proyección que pudiera tener a día de hoy las empresas que crearon.

Aunque el libro hará referencia a todas las sagas gallegas, Vigo ocupará, por razones obvias, más páginas que ninguna otra ciudad. Y es que aquí fue donde nacieron (y crecieron conserveramente hablando) las familias Massó, Valcárcel, Alonso, Alfageme, Albo, Ribas, Pérez Llorente, Tapias, Portanet, Gándara y Haz, Curbera, Barreras, Lago, Cerqueira... Precisamente el decano del sector forma parte de esta última saga, José Luis Cerqueira Ozores, que a sus 85 años, sigue acudiendo a la factoría con cierta asiduidad. Precisamente, su larga y prolífica trayectoria empresarial le hizo acreedor no hace mucho tiempo de la única medalla de oro entregada hasta ahora por la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas.

No resulta fácil encontrar en su despacho de Lagoas-Marcosende a Juan Vieites. De hecho, parece que Iberia está a punto de nombrarle Viajero Adoptivo. Tailandia y México han sido dos de sus últimos destinos este recién terminado septiembre. En ambos casos (como en todos los demás), su principal cometido es hacer patria y cantar por esos mundos de Dios las bendiciones de la conserva gallega.

En el caso de Tailandia tiene especial mérito, ya que no deja de ser ir a tutear al primer productor del mundo que, por si fuera poco, está haciéndose con empresas en media Europa para ampliar sus redes. El primer mandamiento, como bien sabían los precursores de los que hablaba unas líneas más arriba, es no rendirse.

Entre cita y cita con posibles compradores lejos de casa, siempre queda tiempo para disfrutar de un rato de ocio. Así, en este último viaje a México compartió palco con el presidente del equipo de fútbol de Toluca, Valentín Díaz, que también preside la firma cervecera más conocida del país, Coronita. Cuando éste vuelva por Galicia (lo hace de vez en cuando en su calidad de inversor de Inditex), podrá devolverle la atención e invitarle a Balaídos. Este año parece que puede hacerse sin sonrojos. De momento. Pues eso.