El Celta quiere refrendar en Huesca que tiene un sitio entre los mejores

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro VIGO/LA VOZ.

VIGO

Aunque el envite tenga unas connotaciones diferentes Herrera repetirá el mismo once por tercera vez seguida

02 oct 2010 . Actualizado a las 03:55 h.

El Celta no siente vértigo en las alturas. Lejos de asustarle el tercer puesto, quiere refrendarlo en Huesca con un quinto triunfo consecutivo y con la posibilidad de alcanzar una plaza de ascenso directo. De nuevo se encontrará con un rival acuciado por las urgencias y en crisis.

Por el momento, a la espera de enfrentarse a los miuras de la categorías, todos los partidos del cuadro vigués parecen clonados. De nuevo le toca medirse a un rival de la zona baja, en apuros y con más fútbol que el reflejado por su estadística. A ello se le une el Alcoraz, un escenario tan engañoso como enigmático. Las dimensiones del recinto de juego son muy parecidas a las de Balaídos, pero al estar tan encajonado el estadio y tener tan poca grada, da la impresión de estar jugando en un futbolín.

El escenario provoca la concepción de un partido distinto y Paco Herrera ya ha avisado de la necesidad de concentración máxima, especialmente en los primeros minutos, de disputar al límite las segundas jugadas y de encontrar vías para sorprender la rival desde la pausa. Quiere que los suyos se armen de paciencia para esperar su oportunidad y desnudar a un adversario que saldrá desbocado pero con precauciones, que cuenta con el imán de Roberto para capturar todas las pelotas en ataque y con unas bandas desafiantes.

Por tercera vez consecutiva en este arranque liguero el cuadro celeste repetirá once inicial. Herrera ha dado con la tecla y, aunque en período de ajuste, no quiere tocar nada. Hasta Trashorras, que en las dos visitas anteriores ha visto el partido del Alcoraz desde fuera, tendrá un lugar entre los elegidos. El debate sobre la presencia de Bustos como segundo pivote defensivo ha quedado aparcado después de los óptimos resultados.

La línea continuista de los vigueses choca con los cuatro cambios de Onésimo Sánchez, que tiene que mover a media defensa para cubrir las bajas y que pese a ello ve en el Huesca el único favorito para el triunfo. Aunque no lo admita, quizás su futuro laboral pueda depender del desenlace de la contienda.

La diferencia entre ambos equipos es obvia. El Celta tiene verticalidad y gol (ha marcado en todas las contiendas hasta la fecha), dos bienes muy preciados para la categoría, y los azulgranas dependen casi en exclusiva del día de Roberto, un delantero que vuelve después de perderse el partido de Vallecas y que examinará de nuevo al tándem compuesto por Vila y Catalá, que ya ha sido capaz de finalizar los dos últimos partidos con la portería a cero. Curiosamente los aragoneses solo han marcado un gol, en su derrota ante el Girona.

Un quinto triunfo confirmaría en toda su extensión que la candidatura del Celta va en serio sin esperar a la reválida de los grandes que aparecen en el horizonte del mes de noviembre. Incluso albegaría la posibilidad remota de acceder a los puestos de ascenso directo en función del desenlace del partido del Betis, aunque esa batalla a estas alturas carece de importancia. Lo único vital es seguir argumentando que el sueño celeste es posible.