El Centro Cultural Caixanova acogerá el viernes y el sábado, a las 20.30 horas, la obra de teatro Trampa mortal , de Ira Levin, en la que tiene un papel protagonista Paco Valladares.
-La obra ya la protagonizó hace años. ¿Por qué la retoma ahora?
-Es una historia dramática. La hice hace quince años con un actor joven, que se llamaba Arsenio León. Tras terminar las funciones le diagnosticaron leucemia y se murió. Al cabo de unos años yo también tuve leucemia y me dieron la misma habitación a la que yo iba a visitarle. Es una especie de homenaje.
-¿Es complicado llevar al teatro un argumento policíaco?
-Las dificultades se salvan a base de la inteligencia del autor, la astucia del director y nuestra complicidad.
-A pesar del argumento, la obra es una comedia.
-Sí, lo que ocurre es que hay crímenes. Es muy curioso, pero es la primera vez que oigo al público gritar de un susto. Para ello, tenemos que ir engañándolo para que cuando llegue el momento les pille de sorpresa.
-En la obra se plantea hasta donde podemos llegar para conseguir algo. ¿Ha hecho usted algo de lo que se arrepienta por alcanzar un éxito?
-Por conseguir algo no vale todo. Nunca he hecho algo que no debiera porque luego me arrepentiría y no tengo ganas de arrepentimientos.
-¿Le sigue satisfaciendo el teatro?
-Mucho. Creo que hasta que me echen, porque pierda la memoria o algo así, seguiré haciendo teatro. La prueba es que tenía una cuestión bastante aceptable en televisión pero no era compatible con el teatro y la dejé.
-Además, parece que ahora se acabó la crisis del teatro.
-Sí, toda la vida he escuchado que estaba en crisis, y ahora que el mundo está en crisis, el teatro no. Yo creo que principalmente es porque no lo puedes bajar de Internet. La gente también se empieza a hartar de estar todo el día en su casa y quiere ver espectáculos en donde se relacione con otras personas.
-¿Es en los escritores donde falla el teatro español actual?
-Me imagino que eso ocurre porque en la televisión se gana muchísimo más, porque me niego a creer que no haya inspiración. En el teatro es donde más se trabaja y menos se gana. Eso también ocurre con los actores. Los jóvenes, por ejemplo, todos quieren en seguida ser ricos y famosos.
-¿Eso es por un problema de profesionalidad?
-Ellos no tienen la culpa, es el sistema que se ha creado lo que hace que los actores, por llamarlos algo, no vayan a escuelas y no se preparen técnicamente. No saben que eso de la juventud es una cosa que se pasa enseguida.
-¿Por qué ha hecho tan poco cine?
-Porque no me han llamado. En la época en que se llevaron los galanes muy guapos, yo no era lo suficientemente guapo, y ahora que se lleva lo más cochambroso, tampoco soy lo suficiente. Nunca he tenido lo que ellos deseaban. Pero en realidad, es que la mayoría de los directores no van al teatro y además no saben que un actor puede hacer veintisiete cosas distintas. Prefieren elegir a una persona por sus características aunque no sea actor.