«Me duele que no se me reconozca como víctima»

La Voz

VIGO

Luis Eugenio Aballe Rial no ha olvidado el día que vio su padre por última vez. Todavía conserva en su mente la imagen de su padre apesadumbrado tras recibir la noticia de que el cabo Pena había venido a buscarle. Lo fusilaron en la carretera a Camposancos junto con otros ocho vecinos de la comarca. Alguien había dicho que había que matar a todos los hijos de los rojos. Y su padre dijo que quien tocara a los suyos le rompería la cabeza. Por ese comentario le denunciaron y acabaron con su vida. Y truncaron la de toda una familia, que no tuvo más remedio que emigrar a Argentina. «Fue la consecuencia lógica», manifestaba ayer este hombre que ya ha cumplido los 82 años de edad, recordando las penurias que tuvieron que atravesar en aquel viaje. Años después su abuela recuperó los restos de la fosa común de Baiona y los depositó en secreto en el cementerio de Panxón.

Luis Eugenio Aballe tenía ocho años cuando mataron a su padre. Aquel episodio marcó su vida para siempre. «No soy uno hijo de la guerra, soy una víctima de la guerra» insiste en decir. «Hay que dar gracias a Argentina, que nos recibió a todos los gallegos con los brazos abiertos», afirma.