Cinco colegios vigueses han comenzado el curso sin que se hayan concluido las obras de ampliación de sus comedores a pesar de la falta de espacio que sufren
16 sep 2010 . Actualizado a las 09:38 h.Dobles turnos, niños comiendo apelotonados en espacios mínimos y no acondicionados, e incluso algunos que aguardan en la lista de espera y ni siquiera pueden acceder a estos deficientes servicios. «Todo sigue igual que hace un año». Esa es la respuesta que coinciden en dar hoy los responsables de cinco de los colegios públicos de Vigo que en septiembre del 2009 ya estaban a la espera de la ampliación de sus comedores. Se trata de los colegios Pintor Laxeiro, Escultor Acuña, O Pombal, Balaídos e Illas Cíes.
Uno de los casos más sangrantes es el de este último, donde se utiliza a modo de comedor la antigua vivienda del conserje. «Es un espacio de 35 metros cuadrados. Lo adecentamos con el presupuesto que nos da el Concello para mantenimiento, pero aun así nos apañamos muy mal», reconoce la directora, María Luz Dacosta. En su caso, las obras no han comenzado por el desacuerdo entre la Xunta y el Concello. «Unos quieren construirlo en la terraza que tenemos y otros en el salón de actos que quedó a medio hacer y lleva parado unos quince años», explica. «No son capaces de mantener una reunión y ponerse de acuerdo y, mientras, seguimos sin soluciones», añade.
Más suerte tienen en ese sentido en el CEIP Pintor Laxeiro donde, al menos, el proceso ya está en marcha. «Han venido los arquitectos, el proyecto está concedido y sabemos que se hará», confía la directora, María Paz Fernández. Por el momento, sin embargo, el servicio se mantiene igual desde hace años. «Tenemos 120 alumnos que comen distribuidos en dos turnos y en unas instalaciones que no son adecuadas ni en lo que se refiere al espacio ni a la ventilación, el ancho de las puertas...», enumera. Este espacio corresponde, además, «a una parte pequeña que se le ha quitado al gimnasio y se ha acondicionado en la medida de lo posible».
En el CEIP Escultor Acuña, por su parte, ya ven más cerca el fin del problema, aunque han tenido que comenzar el curso sin poder sacarle partido a las nuevas instalaciones, ya construidas. «La ampliación está hecha, pero seguimos pendientes de detalles como los motores de las ventanas», dice el secretario, José Antonio Feal. «Por ahora estamos como el año pasado, con los niños apretados y casi sin espacio para moverse», recalca.
En cuanto a los dos centros restantes, el CEIP O Pombal y el de Balaídos, sus obras no han comenzado y tienen habilitadas como comedores antiguas aulas convencionales. «Tamén ían ampliar a sala de psicomotricidade e outras moitas cousas. E seguimos esperando», se lamentan.