Hasta nueve polígonos de bateas han cerrado en los últimos días por marea roja en la en la ría de Vigo, a los que hay que sumar los tres que ya permanecían clausurados desde julio. En estos momentos solo un pequeño vivero flotante de Rande resiste a la presencia de toxina diarreica y mantiene su actividad, con los consiguientes perjudicios para el sector.
Ayer mismo se cerraron dos nuevos polígonos de Redondela, según informó el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar). El martes ocurrió con uno de Cangas y otros tres de Redondela, en la zona interior de la ría. Casi sin ser noticia, el pasado fin de semana, ya se había interrumpido el trabajo en otras bateas de Vigo y Cangas.
La marea roja ha tardado en llegar a la zona sur. En la ría arousana, hasta cinco polígonos cesaron su actividad anteayer debido a un repunte de los niveles de la toxina diarreica, conocida como lipofílica, que se desarrolla en la marea roja y que provoca molestias gastrointestinales como diarreas o vómitos.
Un caso extremo es el de la ría de Pontevedra, en el que permanecen cerrados todos los polígonos, incluidos los dos que pertencen al Concello de Cangas, en la ensenada de Aldán.
Esta situación provoca que los trabajadores de las bateas afectadas por esta toxina tengan que cesar su actividad durante los días que dure la prohibición, que puede llegar a extenderse durante semanas e incluso meses.
Todos los años se producen repuntes de esta toxina que obliga al cierre de numerosos viveros a lo largo de la costa. Precisamente, la toxina diarreica provocó que este año la Festa do Mexilón de Moaña no pudiese contar con su producto estrella para la que se repartían en años anteriores hasta 3.500 bivalvos.
Durante el período que dura la marea roja, los trabajadores afectados realizan otras tareas mientras no pueden volver a mariscar. La reparación de barcos o maquinaria son algunas de ellas.
Normalmente, el fenómeno de las mareas rojas aparece en primavera y se extiende durante el verano, fecha en la que cierran numerosos centros marisqueros. En los meses de octubre y noviembre las estadísticas muestran que se suelen producir repuntes.
Por otra parte, la Diputación de Pontevedra que dirige el popular Rafael Louzán informó ayer de la aprobación de las bases reguladoras para la concesión de ayudas destinadas a la regeneración de bancos marisqueros de la provincia.
Las ayudas, para las que se destinarán la cantidad de 180.000 euros, consistirán en una subvención del 50% para los proyectos dirigidos a tal fin. Estas subvenciones se podrán solicitar desde publicación en el Boletín Oficial da Provincia de Pontevedra con un plazo de presentación de treinta días, según detalló el organismo.