«El edificio está en mal estado; los funcionarios trabajan en condiciones inhumanas y en la lonja se alcanzan 40º», dice
20 ago 2010 . Actualizado a las 11:29 h.Para el alcalde de Vigo el derribo del actual edificio municipal no tiene vuelta atrás. El inmueble no es funcional y sus deficiencias aconsejan eliminarlo, por lo que Caballero quiere dejar atado el plan Moneo que prevé su sustitución y una completa reordenación de la plaza del Rey. Ante el silencio de sus socios nacionalistas en el gobierno local, el PP anunció ayer que no van a cooperar. «Estamos en una graves crisis y no es el momento. Una familia cuando está en dificultades económicas no piensa en cambiar de casa», ejemplificó el portavoz del PP, José Manuel Figueroa.
A nueve meses de las elecciones Caballero no tiene muy fácil dejar atado el proyecto, pero sus declaraciones de ayer dan a entender que quiere intentarlo. El alcalde vigués confirmó que se está redactando un pliego de condiciones para adjudicar el proyecto a una empresa que quiera materializarlo. Para ello hace falta que cuadren las cuentas, esto es, que la explotación del centro comercial y del aparcamiento incluidos en el proyecto Moneo compensen una inversión multimillonaria por encima de los 60 millones de euros.
«El proyecto tiene que llevarse a cabo sin que cueste dinero a los vigueses. Por tanto, no se incluirá partida alguna para este proyecto en los presupuestos de 2011», aseguró ayer para enmendar la plana a su número dos, Carlos Font, quien había afirmado que en las cuentas municipales habría una partida con esta finalidad.
Las otras dos condiciones que Caballero se ha autoimpuesto son meras consecuencias del plan elaborado por Moneo, que incluye la recuperación en la medida de lo posible del castillo de San Sebastián y que el proyecto de la nueva sede municipal «sea funcional y solvente».De lo que no ha dicho ni media palabra es del operativo para que la administración municipal siga funcionando en el lapso de tiempo, que no sería breve, entre el derribo del Concello y la construcción del nuevo edificio. Caballero es consciente de que si llega a plantearse será después de las elecciones de mayo del 2011, cuando los vigueses elegirána una nueva corporación.
Ocurrencia
Pero estos argumentos no convencen a la oposición. «¿A quién se le puede ocurrir tirar el Concello en este momento?», se preguntaba ayer Figueroa en tono de escándalo. «Afortunada o desafortunadamente está construído, por lo que es un insulto a la ciudadanía plantear su derribo ya que no es una prioridad. Es un proyecto fantasioso similar al plan Nouvel que impulsó Caballero cuando estaba en el Puerto y cuya redacción costó 2,4 millones», concluyó.