Cantantes, actores, deportistas, políticos... Las caras conocidas de Vigo también se han apuntado a la moda de las redes sociales. Aparte de las páginas de fans creadas por sus seguidores, muchos cuentan con sus propios perfiles que llevan personalmente y actualizan a diario, aunque la mayoría coinciden en que hacen de ellos «un uso profesional».
«Lo utilizo para promocionar eventos y conciertos, como soporte para darlos a conocer», explica en tono profesional la cantante Silvia Superstar, que tiene una cuenta en Facebook con más de 2.700 amigos a la que accede a diario a través del ordenador y el iPhone. «Antes de aceptar una solicitud me fijo en si conozco a los amigos comunes. Soy un poco selectiva, pero tampoco en exceso, porque lo uso para lo que lo uso y me conviene estar conectada a cuantas más personas mejor», reconoce.
Límites claros
Otro que aprovecha las nuevas tecnologías para dar cuenta de sus pasos profesionales es el ciclista Óscar Pereiro, usuario de Twitter. «A través de mensajes cortos comento lo que hago, si estoy de viaje, entrenando, etc. Pero no me gusta ir más allá ni compartir aspectos de mi vida privada», dice.
Él entra a diario a través de su blackberry y tiene más de 4.000 seguidores, pero solo sigue a ocho personas. «Empecé en enero, cuando llegué a mi nuevo equipo y todos los compañeros estaban en Twitter y hablaban de ello. Pero al final se convierte en un animal al que tienes que darle de comer todos los días y yo no me quiero detener demasiado en eso», señala.
La actriz Marta Larralde, por el contrario, hace un uso privado de su Facebook. «Lo que más me gusta es que puedo mantener un contacto con gente a la que quiero mucho y que está lejos o que por circunstancias de la vida hace mucho que no veo», explica.
«Es algo maravilloso poder saber cómo le va a una amiga en Guatemala, a otra en Guinea, a un colega en Los Ángeles... También lo de retomar el vínculo con gente del colegio y del instituto me hace mucha gracia», añade.
Apoyo externo
Larralde tiene alrededor de 690 amigos con los que comparte fotos de su trabajo e intercambia mensajes privados. «A veces me escribe gente que ha visto mi actividad profesional y me dicen cosas muy bonitas. Siempre lo agradezco; es reconfortante y me anima mucho», admite sin dudar. Todos son conscientes de los peligros a los que se pueden llegar a exponer en las redes sociales, por eso las emplean con precaución. «En Facebook existe una cuenta con mi nombre y mi foto que no soy yo y con la que no tengo nada que ver», advierte Pereiro, que sí tiene una página de fans que lleva su fundación y a la que él accede para leer mensajes de sus seguidores.
«Se aprovechan de que hay gente que no se entera bien de cómo funciona y tiene más información pública de la que seguramente querría», opina Silvia Superstar. «Conozco personas que a la hora de contratar a alguien entran en su perfil e indagan todo lo que pueden sobre qué tipo de vida lleva esa persona, con qué gente se mueve... Así que es un arma de doble filo, porque estás expuesto a que personas que no te conocen sepan lo que haces y puede resultar peligroso», advierte. «Soy consciente de que las redes sociales pueden generar adicción y no quiero ser una yonki del ordenador. De momento, solo soy adicta al Danísimo de fresa», concluye divertida Larralde.