Fiesta con retrovisor para recordar la movida de los 80

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

13 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Se nota que a los protagonistas de la movida se les ha empezado a alporizar la nostalgia. Si el pasado febrero se le alborotó a Fran Gutiérrez que, bajo la consiga de Recordando el Kremlin, organizó un sarao en su Tipo X del Casco Vello, ahora es Carlos Leiro el que pone el retrovisor. La cita es esta noche (23 horas) en la terraza del Verbum.

Y el retrovisor de Carlos llega más allá de la movida porque, como tantas veces ha recordado, su grupo, el 091, fue a finales de los setenta, uno de los precursores de aquel movimiento que, arrimando el ascua a su sardina, asegura que se gestó en aquel emblemático local de Canido que fue la Linterna Roja.

El caso es que con todo el material ochentero que atesora, ha realizado un documental en el que, dice, aparecen todos (o casi) los que fueron. También proyectará una pequeñísima parte de las más de mil fotografías que guarda de la época, algunas bien conocidas, pero la mayoría inéditas.

Por ejemplo, podrá verse el concierto de Siniestro Total en Balaídos, con motivo de la presentación de la temporada de fútbol 81-82; o la primera actuación de Semen Up, o a Luis Sanjiao pinchando en la cabina del Vanitas Vanitatis...

Espera contar Luis Leiro en en sarao de esta noche con algunos de aquellos protagonistas, como Teo Cardalda. El que ya ha confirmado que no estará, no porque no quiera sino por exigencias de su Pop Tour, es Alberto Comesaña.

La iniciativa de Marisa Barrio y Juan Baqueiro de abrir su casa a la música no para de ganar adeptos. Cada martes son más los devotos que se suman a la causa, en la que nunca falta un prólogo gastronómico. El de la última cita corrió a cargo de Alexia Luca de Tena, responsable técnica de bodegas Agnusdei, que dirigió una minicata en la que el protagonista fue Palabras mayores, el vino más selecto de la casa, cuya primera cosecha llegó al mercado este año.

El complemento de los vinos fue cosa de la anfitriona, que se decantó por unos mejillones en escabeche de pecado de la propia ría de Aldán, para los que siguió al pie de la letra la receta de Álvaro Cunqueiro.

El apartado musical corrió a cargo del dúo compuesto por Román González (guitarra) y Fernando Raña (flauta travesera), cuya actuación presentó Marcos, profesor de guitarra en el Conservatorio de Cangas. Como ni las sillas de jardín, ni las del comedor a las que, en vista del éxito, también terminaron recurriendo, fueron suficientes, muchos asistentes optaron por buscar acomodo en las escaleras.

Entre los que no se perdieron detalle de la velada estaba el director gerente del Teatro real de Madrid, Miguel Muñiz, más que nada porque ya recibió la encomienda de Marisa de ejercer de presentador el próximo atardecer, en el que el el protagonista será el tango. También disfrutaron de la tarde-noche gastronómico-musical la pianista Rosa Torres Pardo, el periodista-viajero y cinéfilo Javier Rioyo, el cirujano plástico Pedro Arquero, la peluquera Mara Costas...

No abandono las tierras de O Morrazo. Y es que nos escribe César Núñez, a la sazón gerente del pub La Habana, para contarnos que este viernes, 13 (o sea, hoy), celebrarán el ecuador del verano con una fiesta pirata. Al parecer, el quid de la cuestión está en los mojitos. Gracias a ellos podrán conseguirse pistas para llegar al tesoro. Definitivamente, esto de la crisis no para de agudizar el ingenio para tratar de hacer caja.

Las descubro en el último boletín del Obispado. Es costumbre que los prelados dispongan de escudo propio. Lo que en otro tiempo hacía referencia a las armas o al linaje, ha terminado convirtiéndose en una especie de marca o expresión de los ideales espirituales.

El escudo de monseñor Quinteiro que, además de en el anillo, aparece en cada uno de los documentos que firma, consta de capelo verde episcopal ornado lateralmente con dos cordones y seis borlas cada uno; le acompañan la mitra y el báculo, que son signos propios del obispo. Una bordadura de estrellas de plata en campo azur rodea a la cruz de Santiago de gales en campo de plata, llevando en un centro una venera de oro. Al pie figura el lema que él mismo ha elegido: «Beati misericordes» que, para los que no hayan estudiado latín, significa bienaventurados los misericordiosos. Amén.

Está al caer. Para el novio, otrora con proyección política, será la segunda. Para el banquete han elegido las instalaciones de un hotel con nombre de isla. Se esperan alrededor de dos centenares de invitados. Mañana, más.