Un francés se pondrá hoy al frente de la procesión del Cristo de la Victoria. Doscientos años después del triunfo de Vigo sobre las tropas de Napoleón, será el director de PSA Peugeot-Citroën, Pierre Ianni, quien lleve el estandarte de la cofradía.
Es fácil pensar que, si Cachamuíña levantase la cabeza, no daría crédito a sus ojos. Pero no es cierto. Bernardo González del Valle vio durante su vida hechos aún más asombrosos. Solo unos meses antes de la Reconquista, él mismo luchó codo con codo junto a los gabachos, en la Guerra de las Naranjas contra Portugal. Y años después de derribar la puerta de la Gamboa, en 1823, vio cómo el ejército francés, apodado Los Cien Mil Hijos de San Luis, entraba en Galicia para apoyar a Fernando VII. El convulso siglo XIX dio a nuestro mayor héroe local la oportunidad de curarse de cualquier espanto.
Si Cachamuíña hubiese nacido en nuestros días, trabajaría en el turno de noche de Citroën. Y por ello resulta muy oportuno que se tribute a la firma francesa un homenaje vigués. Sin ella, y sin la industria auxiliar generada en su entorno, Vigo sería otra ciudad.
Como el mismo Bonaparte, Pierre Ianni es un francés nacido en Italia. Cuando, en el 2007, fue designado director de Citroën, muchos temieron el fin de una era. Javier Riera dejaba una brillante gestión, en la que la factoría viguesa experimentó un formidable crecimiento. Se especuló entonces con la llegada de una época de recortes. Y que se elegía a un foráneo para realizarlos. Pero nada de esto ha ocurrido.
Bien al contrario, Ianni, distante al principio de su mandato, terminó por ser un entusiasta de la vida local, participando activamente en foros como el Círculo de Empresarios de Galicia, donde hasta entonces Citroën tenía una presencia menos que testimonial. Como suele ocurrir en esta ciudad, Ianni se ha convertido en un vigués más. Portar el estandarte en la procesión no es sino un paso más en un proceso imparable de su conversión en ciudadano de Vigo.
Esta ciudad se ha hecho de foráneos. De los siete alcaldes que el municipio ha tenido en democracia, solo tres eran vigueses. Solo hace una década que el número de ciudadanos nacidos en Vigo superó en el padrón a los llegados de fuera. Y el héroe local por antonomasia, el propio Cachamuíña, era natural de Ourense. Así que ver a Pierre Ianni al frente de la comitiva de hoy no deja de ser lo lógico. Si hay una ciudad donde de verdad nadie es forastero es la nuestra. Baste recordar que, según la leyenda, la imagen del mismísimo Cristo de la Sal llegó por mar, de procedencia desconocida. Así que no nos engañemos: aquí hasta el Cristo vino de fuera.
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