La escuela Patos Surf Club de Nigrán ofrece cursos de iniciación a este deporte durante el verano y mantiene su actividad el resto del año
30 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Niños de seis años arrastran «Malibús» dos veces más grandes que ellos mismos. El neopreno se convierte en una segunda piel y las olas son el rival del que conviene convertirse en amigo. Han venido a surfear, pero no se trata de la costa californiana, sino de la pequeña playa de Patos, en Nigrán.
La escuela Patos Surf Club se creó en 1989 como indicio de lo que se avecinaba en la siguiente década. Durante los noventa el surf comenzó a atraer a numerosos gallegos y la academia, que en su día se creara entre un grupo de amigos a los que le gustaba cabalgar sobre las olas, fue creciendo. Hace poco más de un lustro el Concello les facilitó instalaciones en la playa y desde entonces, todos los veranos y también los inviernos, la playa de Patos se llena de maestros del equilibrio que se desplazan sobre el agua. Durante estos meses, en la Patos Surf Club se imparten cursos de iniciación. Una partida de jóvenes aprendices de surfero, de entre ocho y dieciséis años (aunque los hay de todas las edades), ya está lista para lanzarse al mar. Todos cumplen los requisitos de saber nadar y de pagar semanalmente los 100 euros que cuestan las clases. «Todavía empezamos ayer y nos sentimos un poco torpes porque nos caemos con facilidad», dicen las madrileñas Cristina y Paula.
Si no se dispone de tabla o traje, la escuela los alquila. Normalmente las clases tienen una duración de dos horas, pero depende en gran medida de como esté el mar, porque un mar en calma no es sinónimo de buenas noticias. Es por eso que los más expertos, aquellos que ya surfean desde hace más de cinco años, prefieren la costa de Baiona porque presenta más oleaje. Según el director técnico de la escuela, Diego Armada, el centro nigranés es un referente a nivel nacional y muchos extranjeros se apuntan a sus clases. Sin ir más lejos, el Campeón del Mundo Jr. en 2002, Gony Zubizarreta, se inició en aguas de Patos. Otras promesas se están gestando también en esta escuela como es el caso de Lalo Díez y Jaime Amador.
También en invierno
«El surf es un deporte de invierno», dice Diego Armanda que asegura que pasar frío merece la pena a cambio de unas buenas olas encrespadas. Es por eso que la escuela funciona durante todo el año con cursos de perfeccionamiento y entrenamiento. Además, en Navidad hacen una partida de Papanoeles surferos (el 2009 llegaron a 100) y en Carnavales se suben a la tabla disfrazados.