25 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
La crónica de una noche de botellón (página L4) deja muy claras dos cosas. Una, que los jóvenes tienen muy poca idea de dónde se puede beber -en la plaza de la Estrella no está prohibido, pero ellos creen que sí-. Dos, que van a seguir haciendo botellón «aunque las copas estén baratas», dicen. Las prohibiciones se antojan inútiles. Pero da igual, volveremos a perdernos en la batalla política.