Nemesio Barxa, entre los posibles recambios del Constitucional


Pillo a Nemesio Barxa recién llegado de Madrid. Abogado que reparte su sapiencia legal entre Vigo y Ourense, con despacho también en Oporto, acaba de vivir lo que considera una experiencia impagable. «Es un placer que el Parlamento de mi país [Galicia] me haya elegido para esto», afirma. Y «esto» no es otra cosa que la candidatura para cubrir una plaza de magistrado en la cúpula de la judicatura, el Tribunal Constitucional.

Dice ser consciente de que no podrá ser -«tal y como está el equilibrio de fuerzas políticas, tendrían que ponerse de acuerdo PSOE y PP porque se necesitan tres quintos de los votos»-, pero dice también que la experiencia ya no hay quién se la quite.

Fue el jueves cuando asistió, en la Comisión de Nombramientos del Senado, a la entrevista-examen habitual en estos casos. Sendos representantes socialista, popular y del grupo vasco, ante la atenta mirada de Javier Rojo y después de examinar cuidadosamente su currículo, le preguntaron por sus inquietudes y preocupaciones y, sobre todo, por los motivos que le habían llevado a aceptar la propuesta del BNG, secundada luego por el Parlamento gallego.

¿Que qué les contestó? «Les dije que era un abogado vocacional con más de medio siglo de ejercicio de la profesión, que a lo largo de todo este tiempo había sido un firme defensor de los derechos humanos, de los derechos de los ciudadanos, que entendía que un hombre de mi perfil podría tener cabida en ese tribunal y que podría ayudar a realizar la reforma de la Constitución que creo que es necesario abordar». Tanto el senador del grupo vasco como el socialista le trasladaron el apoyo de sus respectivos grupos. La frase de Pío García Escudero también fue clarificadora sobre la postura de los populares: «Muchas gracias por su presencia y le deseo buena suerte».

Nemesio Barxa regresó a Vigo con la convicción de que, por enésima vez, seguirá si haber acuerdo para sustituir a los cuatro magistrados del Constitucional que han rematado el mandato y que lo que propugnarán las fuerzas políticas es un nuevo inicio del proceso. Lo que ya no va a quitarle nadie es semejante experiencia.

La programada cita de Nemesio en el Senado obligó a su mujer, Maribel Collazo, a reprogramar otra que sí es ya fija en el calendario desde hace años, la cena-fiesta a propósito de su santo. Al final, fue ayer. En torno a unas exquisitas viandas preparadas por Santiago Rivera (ex del Talaso y ex de Gastravaganzza), reunió a unos setenta amigos en los dominios de las Siete Torres. Entre los invitados, Alberto Casal, Elizabeth Taylor, Alfonso Paz Andrade, Carmiña Valverde, César Novoa, José Domingo Pérez...

Curiosamente, en los mismos dominios pero en piso diferente, Alejandro Fernández Figueroa celebraba su cumpleaños. Y es que el empresario vigués afincado en Brasil no perdona sus vacaciones julianas en la ciudad. Estaría por apostar que con la amistad que le une a Maribel, los invitados más marchosos de uno y otro terminaron juntándose en la pista de baile. Y es que la música es un ingrediente fijo en las fiestas de Alejandro. Por no hablar del cuerpo de baile que le han contagiado sus amigos brasileños, muchos de los cuales viajaron expresamente para el sarao. Felicidades.

Es el tiempo que llevan compartiendo vida Juan José Souza y María del Carmen Caride. Una fecha así no puede dejarse pasar por alto, así es que aprovecharon para reunir a los suyos en un almuerzo, precedido de una misa. Eligieron el mismo lugar (Santa Cristina de Lavadores), el mismo día (10 de julio) y la misma hora (12 del mediodía) para volver a darse el sí, esta vez rodeados de hijos y nietos.

Carmen incluso encargó una copia del ramo de flores que llevó hace 50 años. Cuando han querido repetir es que acertaron de plano la primera vez.

Los tres compartieron el jueves el escenario del Centro Cultural Caixanova, Mario Benedetti en espíritu. Hicieron así honor (por partida doble) al título del espectáculo, Mucho más que dos. Fue precisamente este tema, junto con Yo te nombro libertad, uno de los más aplaudidos por el público que llenaba la sala.

Fue Nacha Guevara de menos a más en su actuación. Después de una primera parte rebosante de esa ironía agridulce que tan bien maneja, eligió una segunda más sentimental que los espectadores premiamos especialmente. No importó que alguna vez le traicionaran los agudos. Varios minutos de aplausos reclamaron con insistencia unos bises a los que no se pudo resistir. Confesó Nacha que esta era su primera vez en Vigo, pero prometió que no sería la última. La esperamos.

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