16 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
En pleno sopor estival, Vigo sigue dando ejemplo de pujanza. Que un astillero de la ría bote un barco como el que echó ayer al mar Barreras en época de turbulencias económicas, es para estar orgulloso. También lo es el hecho de que la ciudad haya abierto la primera electrolinera de Galicia. O que la Xunta pierda la cabeza por hacerse una foto en la industria viguesa de la automoción. En el sopor estival, en la modorra del capitalismo, Vigo es, de nuevo, ejemplo de vigor.