Juan Pablo Vulcano acampa en las islas con su familia y se ha quedado tan encantado con el paisaje que volverá para celebrar su viaje de novios
11 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Sentado al sol frente a su tienda de campaña, Juan Pablo Vulcano se relaja en una de las 800 plazas disponibles del cámping de Cíes: «Me encanta la acampada libre», confiesa.
En esta ocasión se ha regalado una semana en la isla, pero no viene solo, lo acompañan su mujer y su hijo pequeño, todos ellos llegados de Mar de Plata, en Argentina. «Elegí esta playa por mi mujer», comenta.
Mientras charla con nosotros, su pareja y su hijo regresan de la tienda isleña a la que han ido a comprar provisiones para los días que les restan de estancia en las Cíes. «El cámping está muy bien, pero los precios del supermercado y del bar son un tanto abusivos», explica el turista argentino.
Esta es una de las dos pegas que el veterano campista pone a las instalaciones. La otra, a su entender, es la falta de papeleras «Están todas muy lejos, tenemos que juntar la basura para tirarla al final de la acampada». No obstante, le parece adecuado que se restrinjan las zonas de paseo, para así preservar la biodiversidad del archipiélago que forma parte del Parque Nacional Islas Atlánticas.
La experiencia de acampar en las Cíes le está resultando «increíble» a Juan Pablo, aunque confiesa, hay una parte negativa y es que su hijo se ha puesto malo: «Le salieron pequeñas ampollas y tuvieron que ponerle unas inyecciones».
El argentino está habituado a pasar noches en tienda de campaña. «Los hoteles son para cuando viajamos a una ciudad, el cámping es ideal para disfrutar del paisaje». A su entender, en España no hay tanta acampada libre como en otros países y explica que «hace poco nos quisieron echar de donde habíamos colocado nuestra tienda porque estaba prohibido».
Poco le queda a la familia por ver, solo la parte del faro grande, situado en una de las zonas más septentrionales de la isla.
Sobre la posibilidad de repetir la experiencia con su familia, Juan Pablo no duda un momento y responde con total seguridad: «Volveremos a Cíes para celebrar nuestra luna de miel acá».