Don Pablo y su casa solar de Oia

Alejandro Martínez OIA/LA VOZ.

VIGO

Un vecino de Pedornes lleva 14 años trabajando para que su casa sea autosostenible desde un punto de vista energético

06 jul 2010 . Actualizado a las 12:09 h.

Don Pablo Gallardo espera algún día rescindir el contrato a Fenosa, dejar de pagar los recibos de la luz, que opina que se ha puesto por las nubes desde los últimos años.

Este vecino de Oia quiere ser algún día autosuficiente en materia de energía eléctrica y dar esquinazo a quienes especulan con las fuentes no renovables, que algún día se acabarán agotaran. Lleva 14 años trabajando para ello en su propia casa. Ya ha conseguido elaborar la estructura que en el futuro albergará un total de 18 paneles solares que cubrirán la mayor parte de su vivienda en la parroquia de Pedornes.

Su hogar no deja a nadie indiferente. La extraña estructura de hormigón y hierro que nace desde lo alto del tejado y llega hasta el sueldo sorprende a todo el que pasa. La enrevesada maraña de hileras de hormigón en una suerte de equilibrio de fuerzas deja con la duda al más simple observador.

Pero todo está pensado hasta el más mínimo detalle. El enorme soporte para los paneles fotovoltaicos que Don Pablo ha construido con sus manos está ligeramente inclinado hacia la casa para no molestar a los vecinos. Y así consigue el ángulo suficiente para recibir los rayos del sol con toda su plenitud.

La vivienda producirá energía desde del amanecer y hasta la puesta del sol siempre que los cielos estén despejados.

El manto de paneles solares cubrirá casi todo el edificio, salvo el frente de la casa que da al mar. Pablo Gallardo explica que en esa parte de la casa da poco el sol y no los necesita. Por otra parte, también es una cuestión de ahorro de energía, para que la luz del día se disperse por el interior de la casa desde algún lugar y no haya que encender las luces.

Don Pablo nació en Córdoba y antes de llegar a Oia pasó 30 años de su vida en Suiza y en Alemania trabajando en el sector de la relojería y las líneas de alta tensión. Su experiencia le dice que es capaz de autoabastecerse de energía en esta zona de la costa de Oia donde da mucho el sol. Es un hombre que siempre se desplaza en bicicleta y que está convencido de que el uso de que las energías alternativas son el futuro del planeta. Puede que la inversión le resulte más cara que pagar religiosamente la luz, pero al menos piensa demostrar que se puede vivir sin depender de la compañía eléctrica.