Las gradas

La Voz

VIGO

Las gradas viguesas tienen hambre. Si ya la crisis tiene un efecto salvajemente devastador, la pesada huelga del año pasado dejó al naval vigués gravemente herido y en una crisis de confianza. Por eso hay que celebrar los contratos que los grandes astilleros vigueses han firmado en los últimos meses. Solo si los cascos y los maletines reman en la misma dirección el naval de Vigo saldrá a flote.