04 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Las gradas viguesas tienen hambre. Si ya la crisis tiene un efecto salvajemente devastador, la pesada huelga del año pasado dejó al naval vigués gravemente herido y en una crisis de confianza. Por eso hay que celebrar los contratos que los grandes astilleros vigueses han firmado en los últimos meses. Solo si los cascos y los maletines reman en la misma dirección el naval de Vigo saldrá a flote.