Los cinco pacientes que quedan en el hospital de la Cruz Roja están a la espera de que los juzgados decidan sobre su futuro mientras se resisten a abandonar el centro
07 may 2010 . Actualizado a las 14:55 h.Postrados en sus camas esperan que la policía no se los lleve en volandas. Tras el acuerdo para despedir a la plantilla del hospital de la Cruz Roja de Vigo, cinco pacientes que siguen ingresados en el centro confían en que les sigan proporcionando la adecuada atención sanitaria. Se trata de enfermos en estado terminal que necesitan cuidados paliativos para sus dolencias crónicas.
Sus familiares de los enfermos han recurrido a los juzgados para evitar que la fiscalía inste su traslado forzoso, señalando que los pacientes están atendidos, extremo que ha confirmado la presidenta del comité de empresa del hospital. El Sergas también aguarda la resolución judicial. «Si el juzgado lo ordena efectuaremos un traslado pacífico», indica Marisol González, familiar de un paciente.
De momento el expediente de regulación de empleo pactado no ha sido aceptado por la Xunta, aunque es previsible que le dé el visto bueno. Cuando se apruebe, los despidos se harán de forma escalonada. Diez trabajadores seguirán vinculados al Sergas hasta el año 2014.
Gustavo García, abogado de los familiares, ha hecho un llamamiento al personal sanitario para que sigan estando pendientes de los enfermos. «Basta con que el médico les eche un vistazo de vez en cuando», ruega el letrado.
García sostiene que «la fiscalía no va a ordenar el traslado mientras los enfermos sigan atendidos». Sus familias están dispuestas a que se los lleven a la residencia El Pinar, tal como les ha ofrecido el Sergas, siempre que les garanticen que continuarán allí de por vida en las mismas condiciones en que se encuentran en el hospital de Cruz Roja. Pero el Sergas no se compromete a un convenio indefinido porque cada plaza en El pinar cuesta 2.500 euros al mes. Actualmente los familiares pagan en Cruz Roja un porcentaje de su pensión y existen muchas diferencias, desde los que reciben una paga no contributiva y no tienen que abonar nada por sus familiares, a los que tienen que abonar buena parte de su pensión. Hace tres meses el hospital de la Cruz Roja tenía 70 pacientes y otros tantos trabajadores, ahora quedan cinco pacientes y la mayoría de los trabajadores están a punto de recoger sus cosas.