¿El epitafio del Ciudad de Vigo?

X.R.C.

VIGO

Sin el segundo aval comprometido, con seis meses de impago y con el riesgo de desaparición encaran la despedida liguera

23 abr 2010 . Actualizado a las 11:59 h.

¿Será el de esta noche el último partido en la corta historia del Ciudad de Vigo Básquet? Nada indica lo contrario, salvo los cantos de sirena filtrados en las últimas fechas por la directiva anunciando un segundo aval que complete el dinero de los seis meses que tienen pendiente de cobro los profesionales del club y que en el día de la despedida todavía no se ha plasmado y el anuncio que el club tiene todas las bendiciones para repetir en la LEB Oro pese a su descenso directo.

Cuatro años después de su fundación, lo que nació como un proyecto faraónico sustentado por miles de aficionados al baloncesto, puede morir en soledad (21 horas, As Travesas) ante un Baloncesto León que llega clasificado para los play off aunque muy lejos de los primeros clasificados.

Nadie acierta a decir qué pasará mañana con el club y con su riesgo de desaparición. Ni Manolo Povea, el entrenador que ha actuado de puente entre las reivindicaciones justas del plantel y su compromiso con la cabeza rectora y que sobre el papel tiene contrato en vigor para el próximo curso. «Ese riesgo existe. Todos sabemos cuál es la situación del club, de los impagos y de la cantidades adeudadas», comenta el entrenador.

Lo único cierto es que una vez más, el compromiso del club se ha quedado en papel mojado. Hace un par de semanas aseguraba que presentaría un aval a los jugadores garantizando el pago de los seis meses pendientes (de siete trabajados) al 100%. A día de hoy nada se sabe de este documento fantasma y aunque no era el deseo del plantel, tendrán que marcharse de vacaciones con el aval federativo (180.000 euros) como única esperanza. Por no saber, muchos no saben ni cuándo regresarán a sus respectivos domicilios una vez finalizada esta noche la Liga, ya que los billetes de vuelta corren en algunos casos a cuenta de la propia entidad. El ejemplo más claro de que el mañana no existe.

El Ciudad de Vigo finaliza la Liga del mismo modo que lo hizo la temporada pasada. Con un mes de huelga de entrenamientos. Esta mañana repasarán los conceptos básicos del partido y por la noche apurarán las fuerzas que les queden. «Queremos acabar del mejor modo ante la gente que nos venga a ver», sentencia Povea, quien pese a todo sigue creyendo que el mañana del baloncesto masculino en Vigo es posible.

Lo peor, conjuntamente con los impagos tan reiterados, es la falta de estructura de club y el nombre de la entidad por los suelos. En cuatro años nadie ha sentado la primera piedra. Más bien han dejado como un solar cualquier esperanza de vida. Por eso el próximo partido puede tardar lustros en llegar.