La resistencia armada al levantamiento y la presencia de guerrilleros durante los años siguientes marcaron la desaparición de Lavadores, aunque también influyó su tradicional ausencia de servicios públicos y la pujanza económica de Vigo.
Xesús Giráldez defiende que fue la Falange quien está detrás de la tramitación del expediente de desaparición, aunque afirma que fue el alcalde Jesús Fernández Fernández quien solicitar la anexión. Este político local, convocó una reunión de la corporación, el 21 de diciembre de 1940, para resaltar los agobiantes problemas que tiene el municipio. «No queda más solución que la agregación al Ayuntamiento de Vigo», afirma, antes de explicar que, por ley cuando Vigo alcance los cien mil habitantes, podría agregarse Teis y Lavadores «sin condiciones de ningún tipo para el núcleo agregado».
Días después, la corporación viguesa, presidida por Luis Suárez-Llanos, aborda la cuestión, y se alude al millón de pesetas de patrimonio municipal que aporta Lavadores y cerca de otro, correspondiente al presupuesto de 1941. La anexión fue aprobada.
Se inicia entonces los trámites administrativos. La exposición pública y las aprobaciones del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado. El 16 de abril, con la lectura del expediente ante los plenos de los respectivos municipios, concluía una historia de 104 años.