Que en tratándose de moda no hay duda de que fueron los 80. En un caldo de cultivo propicio para la eclosión de tanta creatividad como nos invadió en todos los frentes, el diseño con sello gallego abrió un camino por el que han transitado todos los que después han sido. En parte como reconocimiento a aquel trabajo que posibilitó que, al menos en este campo, fueran capaces de situarnos en el mapa, no ya allende el Padornelo sino también allende los Pirineos, se organizó la exposición Os 80. Moda en Galicia. Singularidades, que hasta el próximo mes de julio, puede visitarse en el Pazo da Cultura de Pontevedra.
El azar ha querido que una de las diseñadoras viguesas de cabecera de aquellos 80, María Moreira, haga doblete en esto de volver la vista atrás. Y es que sus diseños están, como no podía ser menos, en la muestra pontevedresa, pero además inaugura mañana retrospectiva individual en Gondomar, municipio en el que instaló su taller (y su casa) hace años.
No disimula María la alegría que le produce echar la vista atrás para tarea tan agradable. Por no hablar del lujo que, según dice, ha sido contar con Rosalía Pazo Maside en el papel de comisaria, así como con las colaboraciones de la Escola de Moda de la Universidad de Vigo o de Jesús Valmaseda.
Agradece también muy mucho la complicidad de algunas clientas «de toda la vida», que han buceado en sus respectivos fondos de armario en busca de algunos de los primeros trabajos de María. No sólo los han encontrado, sino que se los han cedido para la muestra, en la que además se explica, paso a paso, todo el proceso de creación de una prenda, desde que sale de la imaginación del diseñador hasta que llega a la tienda, pasando por los patrones y la confección.
No falta un apartado social. Reportajes periodísticos, muchas veces ligados a las colecciones de pasarela. Y es que algunas asiduas del papel cuché también lo eran de los desfiles de María.
«Es interesante que la gente sepa de dónde viene todo», dice a propósito de la muestra pontevedresa el que fue otro de los nombres propios vigueses de aquella apuesta ochentera por una moda gallega con mayúsculas.
Genio y figura, Gene sigue al pie del cañón. Eso sí, a su manera. «Tengo un puñado de buenos clientes repartidos por el Mediterráneo (Puerto Banús, Palma, Ibiza...) e Inglaterra que vienen a Vigo cada vez que les llamo y les digo que hecho unas cosillas. Porque ahora ya no preparo colección, pero sigo creando», afirma.
Gene Cabaleiro está presente en la muestra con lo que ha sido su seña de identidad desde siempre, la fantasía, creada y recreada a base de formas y color, mucho color. Recuerda los 80 como «una época de trabajo serio y profundo», en el que se compatibilizaba el diseño con la fábrica, lo que propiciaba que el valor añadido se quedara en casa. Hoy lo que prima son las grandes empresas y el bajo coste. «Parece que el trabajo bien hecho no vale nada. No hay individualidades. No hay gente que haga cosas especiales», dice.
Está claro que las que él ha hecho y hace sí lo son. Por eso hay prendas con su nombre en los armarios de John Travolta, Miles Davis o Elton John. Precisamente entre los diseños que pueden contemplarse en Pontevedra hay uno de los que encandiló a Elton cuando un día pasó ante su tienda de París. «Seguro que aún lo tiene, porque esta es una ropa que no se tira», afirma. Y apostilla: «Yo es que nunca hice moda, siempre hice diseño. Cada temporada me documentaba muy bien sobre lo que marcaban las tendencias para no hacerlo». Más singularidad, imposible. Ahí estaba el quid el éxito. Moraleja: nunca es bueno cortarlo todo por el mismo patrón.