José Carlos Espinosa publica la historia de la sociedad viguesa, nacida en 1891 con el objetivo de «facilitar instrucción a los señores socios que la constituyen»
14 abr 2010 . Actualizado a las 11:40 h.Nació el 12 de marzo de 1891 bajo el nombre de Centro de Instrucción Mercantil, no en vano, en sus estatutos originales, se indicaba que su finalidad era «facilitar a los señores socios que la constituyen-dependientes de comercio en su mayoría-no solo la instrucción mercantil que necesitan para desempeñar con ventaja la industria a que se dedican, sino la colocación de que carezcan cuando por circunstancias especiales la hubiesen perdido».
Los 119 años que transcurren hasta la actualidad han sido reflejados por José Carlos Espinosa en su libro Círculo Cultural Mercantil e Industrial de Vigo. 120 años de historia (Diputación de Pontevedra). Y es que el libro que hoy se presenta, en el Centro Cultural Caixanova, nace un año antes de la celebración que refleja en sus tapas.
José Carlos Espinosa, emulando a su abuelo el cronista José Espinosa, relata la historia de esta brillante sociedad que, desde sus orígenes, fue fiel reflejo de Vigo. Así nos enteramos que en 1904, la junta directiva decide cambiar la denominación por la de Círculo Mercantil e Industrial. Cuarenta y cinco años después, se le añade el adjetivo recreativo, que permutaría por cultural en 1965. Hasta seis sedes distintas acogieron a la sociedad, siempre en la calle del Príncipe y Policarpo Sanz.
Coral Casablanca
Entre los personajes importantes que dejaron su firma en el álbum de la sociedad se encuentra Marconi y Miguel Primo de Rivera, un habitual del balneario de Mondariz. Espinosa dedica un capítulo especial al presidente por antonomasia del Mercantil, Camilo Veiga (1957-1979). Durante su mandato, la sociedad creció en número de socios y de patrimonio, ya suyo fue el proyecto de la ciudad deportiva. También durante su presidencia, la Coral Casablanca, nacida en 1957, se integra dentro de la sociedad, siendo en la actualidad su principal estandarte cultural.
Y es que la cultura y el deporte han tenido siempre un papel relevante en el Mercantil. En sus salones de la calle del Príncipe se desarrollaron importantes conferencias y conciertos a lo largo de su historia.
El ajedrez, el billar o la esgrima tuvieron un lugar preponderante en esta sociedad, antes de la inauguración, en 1975, de la actual ciudad deportiva, que permitió ampliar la oferta de actividades. La ciudad deportiva supuso un cambio de tendencia en todos los aspectos, aunque en los últimos tiempos la sede del Príncipe está recuperando su importancia.
Espinosa añade en su libro un apartado de anécdotas, algunas tan curiosidades como cuando, en 1963, se desprendió un trozo de la cornisa del edificio. No causó heridos, pero sí destrozó una cesta llena de huevos que el Mercantil se vio obligado a pagar.