Espero aparcar la silla aunque dependeré de las muletas

Samuel Rodríguez Alleres

VIGO

Antes de que un traumatólogo del hospital Xeral de Vigo de «cuyo nombre no quiero acordarme» -como dijo un gran escritor- me tuviera en una lista de espera para la operación dos años y medio, mi experiencia del día a día era normal dentro de mi limitación. Caminaba con dificultad pero podía desplazarme largas distancias, subir escaleras, etc. Estoy seguro de que en ese tiempo alguna operación de menos importancia que la mía se realizó.

Y ahora, cosas teóricamente normales como ir al cine (al haber escaleras, tengo que ver la película en primera fila) o subir un escalón me cuestan. Porque, desgraciadamente, en Vigo muchos de los bares, supermercados, establecimientos públicos, pasos de peatones y, sobre todo, algunos de los centros culturales, no están adaptados a mi nueva situación, que es depender de una silla de ruedas.

En cuanto a la operación que realizaron en A Coruña, en la cual el cirujano consiguió quitar esos dolores tan fuertes que tuve durante los dos años y medio, la consideré una más de las 14 que llevo. Pero por su dificultad, tengo un grato recuerdo y agradecimiento al doctor Herranz, el cual me operó en dos ocasiones y próximamente me hará la tercera, esperando que sea la última. Y con mucho esfuerzo, rehabilitación y deporte, que es lo que estoy haciendo en este momento, espero recuperarme todo lo posible, y aparcar la silla en el futuro aunque dependiendo de unas muletas.