Aunque se muerda la lengua, Iago Aspas es sincero y admite que no le encuentra explicación a su situación: «Ahora mismo no le encuentro explicación, pero el entrenador ha creído oportuno que tenía que entrar otro compañero, pero ahora igual toca cambiar». Quedarse sin jugar un solo minuto en los dos últimos partidos ha sido duro, especialmente el sábado en Balaídos: «Ha sido un poco más difícil el de casa, porque íbamos 0-0 con el penúltimo y cabía la posibilidad, pero el entrenador ha optado por otras opciones, igual no han sido las que todos queríamos, pero el míster hace los cambios para intentar sacar lo mejor del equipo y a veces se equivoca como persona».
Piensa que para el domingo tiene las mismas opciones de jugar en Michu: «Todos partimos de cero cada semana y cada uno tiene que lucharse el puesto. Cuando se gana estás más difícil entrar, pienso que es normal y cuando se pierde hay más opciones para los demás».
Con respecto a la situación del equipo, solo quiere pensar en la frontera de los 50 puntos. «Ganando este partido creo que nos situamos tranquilos en el medio de la tabla. Ganando cuatro partidos de once dentro de lo malo ya estaríamos salvados».