El globo sigue desinflándose

Rubén Ventureira

VIGO

Los madrileños lograron su primera victoria de la historia en Riazor, que aguantó el baile sin demasiados reproches

29 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Así no se va a Europa, ni a ninguna parte que no sea el hoyo, que afortunadamente queda muy lejano. En Riazor se vio ayer un equipo vivo y que va a más desbordando a un zombi que va a menos. Al fin se vio fútbol en A Coruña: lo puso un gran Getafe. El equipo coruñés no supo atacar, lo que ya no es noticia, pero tampoco defender, que era una de sus señas de identidad. Fue un pelele para los raudos peloteros madrileños. El Dépor semeja un globo que se va desinflando con el paso de las jornadas: primero perdió el fútbol y ahora el físico. Le faltan talento y aliento. Y, es cierto, ayer también le faltaron jugadores fundamentales.

Lotina optó de entrada por por un 4-2-3-1 en el que el peso ofensivo correspondía a los tres mediapuntas, los Juanes (Rodríguez y Domínguez) y Lassad, que tenían a Adrián por delante. El mismo esquema planteó Michel, con distinto resultado. Los mediapuntas del Dépor se sintieron incómodos recibiendo casi siempre de espaldas, lo que derivó en una retahíla de pérdida de balones en los tres cuartos del campo que provocaron continuas contras del Getafe, cuyos cuatro hombres de arriba buscaron el uno contra uno favorecidos por la desorganización en las de ayudas defensivas del Dépor. Fueron muchas menos que con el dibujo habitual: Lassad y Juan Rodríguez dejaron hacer por las bandas, y por el centro faltó fuelle, pues a Sergio y a Antonio Tomas se les vio fundidos, con tres marchas menos que Boateng, que pareció el Davids de sus mejores tiempos.

Adrián (el de ellos) y Boateng pudieron anotar en sendos contragolpes, así que se veía venir lo que ocurrió poco después. Domínguez perdió un balón en la zona donde moría el Dépor, diez metros más allá del mediocampo; se arrancó desde ahí Pedro León, el canterano fue incapaz de hacerle una falta, no llegó ayuda alguna, Colotto tampoco quiso arriesgarse a pararlo y acabó centrando desde dentro del área para que Miku se adelantase a Zé Castro para embocarla en la red (min 21).

El tanto incrementó las dudas del Dépor en su dibujo, y afianzó la confianza del Getafe, que hasta empezó a desplegar a sus pivotes al ataque. Articuló una batería de contras que remató con disparos desde la frontal del área (León, dos veces, y Boateng). Rondaba el gol, que logró en una acción en la que Zé, que mostró la falta de confianza que exhibía en el Atlético, cabeceó a su portería un centro de Celestini (min 32). Era lo que le faltaba al luso, que está sufriendo una temporada de fado.

Esta vez nadie se mareó y el dibujo no cambió hasta el descanso, cuando entraron Valerón y Riki por Lassad y Juan Rodríguez. El Dépor pasó a jugar un 4-3-2-1, con el madrileño arriba y Valerón y Adrián en la mediapunta. Se encontró mas cómodo con ese sistema. El Getafe dejó hacer, y siguió aguardando la contra. Y así llegó su tercero, con una acción en la que Pedro León conectó con Manu del Moral, que centró para que Miku rematase en el segundo palo (min 57).

El conjunto madrileño, que había descansado 48 horas menos que el Dépor, empezó a acusar el esfuerzo. Los coruñeses tuvieron más profundidad con Riki y Guardado, que entró por Tomás. El madrileño cazó en el área un córner botado por el mexicano y colocó el 1-3 (min 71). Los de Míchel no temblaron, y dejaron pasar el tiempo hasta el 1-3.