Las dimensiones del rectángulo, los precedentes y las urgencias del Rayo marcan la cita
27 mar 2010 . Actualizado a las 18:18 h.El Celta busca el impulso definitivo en Vallecas. Encadenar por primera vez en toda la temporada tres triunfos consecutivos que le permitan el acceso a la clase media de la Liga después de toda una temporada anclado en el furgón de cola. Los vigueses, que formarán con el once preferido de Eusebio desde el fin de las rotaciones, visitan a un Rayo Vallecano herido y un escenario que no le ha sido nada proclive en los últimos años. Si ir más lejos el año pasado de Vallecas los vigueses regresaron con cuatro goles en el zurrón.
Los célticos viven el mejor momento de la temporada. Al menos de confianza. Por eso quieren aprovechar la inercia de la buena ola. En Madrid jugarán liberados de la presión de las apreturas del descenso y por primera vez saltarán al campo en busca de un paso más en la tabla. Un resultado positivo esta tarde no solo podría dejar el descenso muy atrás, sino que les colocaría por primera vez en el ecuador de la tabla.
Pero la empresa no parece nada fácil aunque el Rayo de Felipe Miñambres se encuentre en caída libre -solo ha ganado uno de los últimos doce partidos-. Los madrileños poseen una de las mejores plantillas de la Liga, han tomado conciencia de su delicada situación y han cambiado el chip de los objetivos (lo del ascenso ya es una quimera) y lo más importante, tienen a Vallecas como histórico aliado. Las dimensiones del rebautizado Teresa Rivero y la tendencia de colgar balones desde todos los lugares pondrán a prueba al cerrojo del fútbol europeo en el 2010.
A priori los célticos no variarán su guión del juego trenzado y el dominio del balón, pero en la práctica están obligados a minimizar en lo posible los errores. Cualquier pérdida o falta lateral pueden poner el encuentro cuesta arriba. Máxime teniendo en cuenta la nómina de delanteros franjirrojos con Aganza y Rubédn Castro a la cabeza.
Datos contradictorios
Los argumentos para la reticencia se cierran con la fría estadística. Desde el curso 95/96 los vigueses no son capaces de ganar en el campo de Vallecas. En Segunda no lo hacen desde el lejano 1976. Menos todo esto queda en duda al comprobar que el colista Castellón ha sido el único de los seis últimos visitantes que se fue de vacío.
Para retar al gafe celeste Eusebio Sacristán recupera al portero Falcón y al lateral izquierdo Roberto Lago después de que ambos cumplieran el partido de sanción. Los nueve restantes serán los mismos que vencieron al Cartagena la semana pasada (con la continuidad de Cellerino como delantero centro) y cambiaron el panorama celeste de un modo radical. Los mismos que hoy puede dar un paso al frente para firmar algo más que el aprobado raspado a final de curso.