El Unicaja mejoró algo su imagen ante un endeble y flojo Obradoiro y consiguió una victoria plácida, tranquila y sin sobresaltos, que le reconcilia en parte con su afición, muy enfadada por la imagen ofrecida en la pasada jornada en Alicante.
El Obradoiro no dio señales en todo el primer cuarto con solo diez puntos y muchos errores en todos los aspectos del juego, una defensa inexistente, lanzamiento errático y mal elegido y muchas carencias que le daban como víctima (27-20) en el minuto 10.
Ni siquiera el descanso tranquilizó al Xacobeo, que entró en un intercambio de canastas con el Unicaja que le fue incluso peor.
El último cuarto sirvió para que el Unicaja ensayara nueva cosas, como jugar sin un base específico. Los compostelanos intentaron emplearse un poco más a fondo en defensa, pero la paliza fue de escándalo.