Lo advirtió anteayer en la asamblea y no se ha hecho esperar. La presidenta de la Federación de Vecinos, Elena González, ha empezado a soltar lastre y a denunciar que desde las filas del PSOE «hay una presión del copón». Ayer explicó que dos días antes de la asamblea una de las asociaciones recibió una llamada en la que le advertía que mirara bien lo que votaba porque se podía meter en un problema jurídico. «Y no todo el mundo puede seguir viviendo sin subvenciones», añadió, en alusión a un posible chantaje. Aseguró saber de buena fuente que tanto el alcalde, Abel Caballero, como el concejal de Participación Ciudadana, Santos Héctor, comentaron en alguna una ocasión que acabarían con ellos.
González advirtió que sabe que lo que ha pasado en la Federación Vecinal no surgió de un día para otro, sino que «hay una posible movida detrás que conocemos internamente». Añadió que el que fue presidente de la entidad entre 1999 y 2001, Xosé Sánchez, se postula de nuevo para ocupar el puesto. «En la asamblea general hablaremos de por qué razón algunas personas se postulan para volver a los puestos», advirtió.
Convocará la asamblea extraordinaria para celebrar elecciones anticipadas una vez zanjados los trabajos pendientes y aprobados los presupuestos municipales. En caso de que no se añada en los mismos una partida con referencia expresa a las asociaciones de vecinos (eliminada este año), la junta directiva promoverá un encierro en el Concello. La presidenta se comprometió a no formar una federación paralela por el respeto que siente por el movimiento vecinal. Abogó por los procesos democráticos en lugar de actuar «a golpe de puño» y de forma parecida a un partido político. La junta directiva no entiende las prisas del sector crítico por hacerse con la Federación antes de las elecciones, máxime, cuando en las últimas salió elegida con 20 votos a favor y tres abstenciones.
La falta de entendimiento en este sentido es mutua, ya que las 19 asociaciones de vecinos disidentes reprochan a los miembros de la junta directiva que no abandonen el cargo, pese a las reiteradas peticiones en este sentido. En un comunicado insisten una y otra vez en la necesidad de que dimita y desmienten que el movimiento vecinal de Vigo esté dividido o fragmentado.
La actual junta directiva concluiría el mandato en junio del 2011, coincidiendo casi con los comicios municipales, fecha en la que tendrían que celebrarse las elecciones vecinales si todo hubiera seguido su curso.