José Luis Molina, ex director de cantera de Celta y Albacete, se debate este domingo entre su deseo de ver triunfar al proyecto que considera suyo o al equipo de su tierra
12 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hoy hace un año exactamente que José Luis Molina se despidió del puesto de director del fútbol base del Celta. El azar ha querido que 365 días después, el ex responsable de la cantera albaceteña y viguesa, vea como los dos clubes para los que ha trabajado se jueguen la vida para mantenerse en Segunda. A pesar de que su lugar de nacimiento le pesa, el ver a tantos canteranos en el primer equipo vigués le llena de orgullo y le hace sentirse dividido en sus deseos personales para esta jornada.
«Lo que deseo es que el Celta acabe en la mitad de la tabla y el Albacete también porque los dos son equipos de Segunda mínimo. El colmo sería que el Celta bajase porque con este proyecto me siento muy identificado. Si Hugo Mallo, Túñez, Iago Aspas o Toni son titulares, ¡cómo voy a querer que pierda el Celta!. El Albacete es el equipo de mi sangre, de mi tierra, por eso de corazón quiero que se salven los dos. El domingo que gane el mejor», comenta. A pesar de que salió de Vigo sin llegar a cumplir su contrato, Molina siente que tiene vínculos con el actual equipo celeste que van más allá. «Ya no es lo profesional. A Túñez me une una amistad personal. Iago Aspas hizo que me emocionase antes de irme de Vigo».
Llegó a Vigo de la mano de Ramón Martínez con el Celta recién descendido de Primera en el verano del 2007 sustituyendo a Javier Maté. Tenía un contrato por cuatro años y se fue perdonando los dos que le restaban. De su trabajo en Vigo quiere valorar que «cuando llegué había que hacer una plantilla de cero con el filial y no fue fácil. Creo que se han aprovechado muy bien de mi trabajo. Ahí están los fichajes que hice. Es un club difícil de manejar pero creo que los jugadores que traje están dando un gran rendimiento».
En ese sentido destaca especialmente dos casos. «Andrés Túñez era un jugador que tenía la baja y lo repescamos. A Jordi lo fichamos del Real Madrid C y el club le ha sacado un buen dinero». Molina se fue de Vigo por la enfermedad de su padre, y para esta a su lado, pero siempre ha admitido que no estaba a gusto. Una de las críticas que más se le hizo fue la fichar muchos jugadores para la cantera que no eran gallegos. Él se defiende. «Gustavo López, Penev y Cáceres no eran del barrio de Bouzas. Me parecen maravillosas las señas de identidad de Galicia pero no es posible siempre fichar jugadores gallegos. Jordi era un catalán que jugaba en el Real Madrid y han terminado vendiéndolo el Celta al fútbol ruso. Esas cosas no tienen sentido». Dentro de los futbolistas que estaban en su etapa destaca la marcha de Rodrigo del que dice que «no había despuntado en el Celta pero ya se veía que era un gran jugador. No entiendo que se haya ido de Vigo pero era libre para hacerlo».
Por último, aunque entiende que tiene detractores, lanza agradecimientos a otros. «A lo mejor para algún sector no estoy de moda pero estoy muy agradecido a todos los que me llevaron al Celta, sobre todo a Carlos Mouriño y Ramón Martínez. Además guardo un gran recuerdo de grandes señores que hay en esa directiva como Pedro Posada y Ricardo Barros».