Ejército de Salvación

VIGO

15 feb 2010 . Actualizado a las 12:15 h.

Todo gobierno municipal vive un momento de mandato en que se pone a cerrar bares. Este arrebato puritano, muy aplaudido por el pueblo, se ha constituido en un clásico. La escena se repite. Vemos al alcalde de turno, aburrido ante el ventanal de su despacho. «¿Y ahora?», se pregunta, «Después de una gestión tan brillante, tras entregar lo mejor de mi vida a la ciudad, ¿qué más podríamos hacer?» Su mirada, perdida en estas reflexiones, sigue a una gaviota que ha anidado sobre la Panificadora.

De pronto, el silencio se rompe: «¡Lo tengo, señor!», exclama un asesor, que hasta ese momento parecía absorto, limándose las uñas. «¡Nos queda lo de cerrar los bares!».

Con ligeras variaciones, la secuencia es la misma en cada mandato y afecta a todos los regidores, con independencia de sexo, número de votos y filiación política. Cuando llega el momento de cerrar bares, el proceso es imparable.

El actual gobierno municipal alcanzó ayer el apogeo del asunto, al prohibir la venta de bebidas alcohólicas en toda la ciudad desde las 10 de la noche del sábado hasta las 10 de la mañana del domingo. Gasolineras y tiendas 24 horas son las principales afectadas.

¿Y para qué servirá tal medida? Pues para nada. Los aficionados al botellón solo tendrán que aprovisionarse un poco antes, como de hecho hacen ya ahora mismo. Basta ir un sábado a un hipermercado para ver las colas de carritos cargados de whiskis de marcas inverosímiles. Y estos establecimientos cierran a las diez.

Así que, si de verdad quiere el alcalde luchar contra el botellón, lo que debería prohibir es el hielo. Que es lo que los chavales compran a última hora. Claro que esto podría parecer una ridiculez. Pero no lo es menos que decretar la Ley Seca por las bravas, como si gobernase el Ejército de Salvación.

Esto va a tener tanto efecto como lo de las máquinas del tabaco. Para «preservar la salud de los menores», ahora hay que pedirle permiso al tabernero y que accione un mando. Pero los menores siguen fumando, como puede comprobarse a la puerta de los institutos. La idiotez solo ha conseguido martirizar a hosteleros y clientes.

Hace casi un siglo, en 1921, Julio Camba escribía contra la Alcaldía de Madrid, por cerrar los cabarés a las dos de la mañana. «Dijérase que nuestros gobernantes no se han enterado de la invención de la luz eléctrica», se lamentaba el genial arousano. Pero ni entonces, ni ahora, el puritanismo logró ningún éxito.

Desde ayer, en Vigo, queda prohibida la venta de alcohol las noches de los fines de semana. Una sandez más, que están muy de moda. Dejo ahí la idea del hielo, por si la aprovecha algún asesor?

eduardorolland@hotmail.com