Oia tiene un «misil» que da agua

VIGO

Vecinos de Pedornes convierten un viejo contenedor de la piscifactoría de Mougás en el depósito de su traída de aguas. Le llaman el «Challenger de Cardorrío»

11 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un antiguo contenedor de la planta de cría de alevines de Oia sirve desde hace tres años para abastecer de agua potable a un barrio de la parroquia de Pedornes. El depósito cumplió su vida útil en la piscifactoría de Mougás y los vecinos lo aprovecharon para su traída de aguas. Lo colocaron en el núcleo de Cardorrío, a una altura suficiente como para poder distribuir el agua por efecto de la gravedad a medio centenar de casas ubicadas en la costa e incluso por debajo de la PO-552.

La plataforma se ha convertido en el elemento más llamativo del barrio. Los vecinos de la zona ya la conocen familiarmente como El Misil o el Challenger . No deja indiferente a nadie que pasa por el lugar. Está colocado en posición vertical y mide unos diez metros de altura. Su color blanco mezclado con un tono rojizo producto de la oxidación destaca en el paisaje rural de Oia.

Preside el barrio este producto de chatarra industrial reciclado para poder satisfacer las necesidades básicas de los vecinos. Miembros de la comunidad de aguas parroquial afirman que la instalación tiene un carácter provisional hasta que consigan crear un depósito de agua que esté homologado.

El empleo de esta maquinaria fue la opción más económica que encontraron en su momento. Fue un obsequio de la piscifactoría vecina, que de esta forma consiguió también despojarse de un objeto inservible.

El «misil» cumple una función especialmente importante durante la temporada de verano, cuando disminuye el caudal de agua en los manantiales. Tiene una capacidad para almacenar 25.000 litros de agua, lo que garantiza a los abonados el suministro durante la temporada estival.

Provisional

Es posible que este verano puedan dejar de utilizar el contenedor y encargar las obras de mejora de su traída de aguas. La intención de la directiva de la comunidad de aguas es no prolongar mucho en el tiempo el uso del gigantesco bidón metálico.

El mal estado en el que se encuentra por el exterior es evidente. La cara que está orientada al mar es la que se encuentra en peor estado. Y es que el salitre ha terminado por corroer parte de la estructura que, ni siquiera con una mano de pintura blanca se puede ya disimular. Pero por el momento los vecinos continúan beneficiándose de esta singular estructura que da cuenta de su ingenio.

El caso de la singular traída de aguas de Pedornes es una muestra de la precariedad del abastecimiento de agua existente en este ayuntamiento.

Oia carece de un servicio municipal de agua. En un cajón duerme un antiguo proyecto de la Xunta para dotar de una línea de distribución a los vecinos desde A Guarda. Así las cosas, son los propios habitantes quienes tienen que buscarse la vida por su cuenta para tener garantizado el servicio.

Y el ingenio en el rural no tiene límites. La falta de medios lo agudiza. El contenedor de Mougás es el ejemplo más llamativo de recuperación de residuos al servicio de la comunidad que se conoce en Oia. Muestra cómo un elemento inservible, voluminoso y pesado puede convertirse en un bien de interés público cuando lo que prima es la falta de ayudas.

Control municipal

Al gobierno municipal le preocupa esta precariedad que empuja a la improvisación. El edil del gobierno Eugenio Portela manifestó que el Concello desearía hacerse con el control de las traídas de aguas vecinales para poder mejorar la calidad del servicio. De este modo, las arcas municipales cobrarían una tasa que podría dedicarse al mantenimiento de la infraestructura y a realizar nuevas inversiones para atender la demanda de enganches.

Pero los regidores locales ya se han encontrado con la negativa de las comunidades de aguas, que siguen prefiriendo encargarse de la gestión de sus recursos como han hecho siempre y con los medios a su alcance.