Una patata caliente

Juan Villar

VIGO

Sempre anda decindo para o partido que ven, en vez de para o ano que ven, como dice la Foliada do Celta de A Roda. Pero llega el siguiente partido y la historia se repite, aquí no marca ni dios, y los celestes siguen sin ganar en Balaídos, que sigue siendo su casa de los horrores particular.

En esta situación, con el descenso que sigue al acecho en una liga que avanza más rápido de lo que parece hacia su desenlace, Eusebio tiene una patata caliente entre sus manos, que es la decisión sobre como manejar un grupo amplio de jugadores que en general le están respondiendo todos de forma similar, sin que se pueda considerar que haya unos titulares y otros suplentes. Ayer optó por las rotaciones con siete cambios sobre el equipo de la semana anterior en Soria.

Si sigue con intención de ir dando partidos a todo el mundo corre el riesgo de que el rendimiento del equipo se resienta, porque es muy difícil que un futbolista mantenga su nivel si juega cada quince días. Haga lo que haga es muy complicado tener a todo el mundo contento. El de La Seca tiene que hilar muy fino para que la patata no le acabe quemando, porque hay que echarle bemoles para dejar fuera al jugador más en forma del equipo. Eso sí, si la apuesta le sale bien: ¡Chapeau!