La estrategia es un arma muy importante en el fútbol, sobre todo en Segunda División, donde la igualdad es grande y muchos partidos se desequilibran en saques de esquina o lanzamientos de falta.
Sin embargo no es positivo que un equipo depende en exceso de este tipo de acciones, y este es el caso del Celta, que solamente ha conseguido menos de la mitad de sus pocos goles en acción del juego, sin ser a balón parado.
Los de Eusebio suman veinte tantos en 22 jornadas, menos de un gol por partido, una pobre media que le convierten en unos de los conjuntos menos realizadores de la categoría. Y una de los grandes problemas de los celestes es precisamente su incapacidad para hacer jugadas elaboradas que encuentren un rematador. Solo nueve goles han llegado de esta forma, mientras que ocho fueron en jugadas de estrategia y tres de penalti.
Esta tendencia se ha acentuado todavía más en este 2010, en el que ell Celta solamente ha marcado cuatro goles en cinco partidos de liga, y otros tres tantos en Copa del Rey. De esas siete dianas, solo dos llegó en jugada elaborada: la que logró Joselu en el último minuto frente al Murcia tras pase al hueco de Saulo, y la del Calderón donde Trashorras aprovecha un taconazo de Aspas.
Posteriormente los dos contra el Nàstic fueron tras sendos saques de alta de Trashorras, el de Huesca fue en propia puerta tras un saque de falta de Jordi. En Copa contra el Villarreal en la ida fue un cabeceo de Arthuro a saque de falta de Trashorras, y en la vuelta un penalti transformado por el lucense.
Mejor los rivales
Los rivales del Celta sí que son capaces de sacar más fruto de sus acciones del juego y dependen menos de la estrategia, al menos en cuanto a los goles recibidos por el equipo vigués. De los 24 tantos que le han marcado a Falcón esta temporada, solo siete fueron acciones a balón parado y otras dos desde el punto de penalti. Los otros 15 llegaron en jugadas elaboradas.
Habría que confiar en que Cellerino o Papadopoulos cambien esta tendencia