Vecinos de Cedeira se juegan la vida a diario en el vial de acceso a Peinador

VIGO

Los vecinos de Cedeira que habitan en los márgenes de la carretera Nacional 555 se juegan el tipo para llegar caminando a sus casas sanos y salvos. Gigantescos camiones volquete llenos de escombros del túnel del AVE bajan a toda velocidad de San Estevo de Negros sembrando el temor a su paso. Al llegar casi a la rotonda de Vilavella la carretera se estrecha. Es imposible que se pueden cruzar dos vehículos pesados. Apenas cabe uno y si el vehículo toma la curva demasiado abierta no queda sitio en la calzada ni para que pase un turismo. La curva peligrosa está señalizada. Pero los vecinos consideran que esta advertencia es insuficiente y que deberían expropiarse algunos metros a ambos lados de la carretera para mejorar la seguridad de vehículos y peatones. Sensibilidad «Los vecinos de la N-555 denunciamos la escasa sensibilidad del Ministerio de Fomento. También criticamos que el Ayuntamiento de Redondela no está llevando a cabo gestiones con el ministerio para que arregle dicha nacional» dice Noé Covelo, que habita en la zona. «Los acusamos de hacer promesas falsas y de prometer el arreglo de la carretera», señala Covelo. En realidad, el arreglo sí se produjo, pero no supuso la eliminación de los puntos más conflictivos como el estrechamiento que fuerza a ceder el paso en la curva peligrosas o un cambio de rasante en el que los conductores no tienen apenas visibilidad. Caminar por el borde de la carretera resulta obligado para muchos habitantes de la zona que se juegan el tipo camino de su casa o del bar más cercano. En la mayor parte de la N-555 no hay arcenes ni aceras. Ni siquiera existe un paso de cebra para cruzar la calzada cuando el peatón se acerca a Vilavella. Noé Covelo pide que se construya un paso de peatones o elevado para que mejor la seguridad de los vecinos de la zona. En la sinuosa carretera se han producido muchas accidentes, sobre todo por el exceso de velocidad de algunos jóvenes conductores durante las noches de fines de semana. No obstante, desde que se reasfaltó, la carretera se encuentra en mejor estado y el número de accidentes ha disminuido sensiblemente, según señalan fuentes de la policía local. Hay vecinos que abogan porque la carretera pierda le carácter de nacional, por lo menos en algún tramo. Pero si deja de ser carretera nacional, la Xunta o la Diputación tendrían que asumirla, lo que conlleva unos gastos de mantenimiento que ahora efectúa el Ministerio de Fomento. «El hecho de que siga siendo carretera nacional tiene algunas ventajas, como que la Guardia Civil de Tráfico asume la vigilancia y el Ministerio, el mantenimiento», señalan fuentes de la policía local. «La carretera es un peligro constante porque no hay posibilidad de construir aceras», señala el hostelero Carlos Sánchez, propietario del bar Sol, al que acuden muchos vecinos de la zona. El camionero Carlos Prado es uno de los conductores de vehículos pesados que utiliza con mucha frecuencia la carretera Nacional 555. «Es un tramo muy peligroso». Prado explica que trabaja para contratistas y que se cruza frecuentemente con otros vehículos pesados que utilizan la carretera. «Ahora bajan muchos camiones por las obras del AVE», señala este chófer. Hace doce años, en 1998 el diputado del BNG y actual portavoz nacionalista, Guillerme Vázquez, ya denunció el estado de abandono de esta carretera. Se ha mejorado. Pero poco.