El Celta, a salir vivo del Calderón

X.R. Castro

VIGO

Eusebio volverá a apostar por la tropa habitual de la Copa, aunque con algún retoque defensivo

21 ene 2010 . Actualizado a las 14:39 h.

El Atlético de Madrid quiere sentenciar. Y el Celta, salir vivo del Calderón. En esos dos mundos antagónicos se mueven dos equipos diametralmente opuestos. Uno convertido en grande de España que pasea la mejor estadística del recién estrenado 2010. Otro, luchando por sobrevivir después de la ruina económica en Segunda.

Pero el Celta ha llegado hasta los cuartos del final de la Copa del Rey por méritos propios. Pasando cuatro eliminatorias y dejando en la cuneta a dos equipos de Primera División. Se ha ganado el respeto de todos y Quique Sánchez Flores ha sido el primero en reconocérselo.

El entrenador no quiere sorpresas, y mientras sacaba a pasear su florido verbo, convocaba a todas sus estrellas para evitar sustos como los de Huelva y dejar sentenciada la eliminatoria en la ida. Si Forlán está bien, acompañará al Kun en el ataque. Si Reyes ha superado las molestias, irá con todo por la banda derecha. Tan solo el sancionado Assunçao estará ausente. Como sucediera ante el Villarreal, hará muchas más rotaciones Eusebio que el equipo poderoso.

Pero ni la nómina millonaria -cualquiera de la estrellas colchoneras cobra más él solo que todo el plantel celeste junto- ni un Calderón con 40.000 espectadores en las gradas intimida al Celta. Los vigueses hace tiempo que han cumplido con su periplo copero, pero se han agarrado al sueño con tanta fuerza que tampoco quieren despertarse en el Calderón.

Saben que la pegada del Atlético los puede echar por la vía rápida del antepenúltimo escalafón copero, pero son conscientes también de que pueden tener su oportunidad. El Atlético es un equipo con lagunas defensivas, y los vigueses serán los primeros en negarles el balón. Lo suyo es controlar los partidos aunque enfrente esté una constelación de estrellas. El gran problema será la definición. Nadie duda de que el Celta llegará a los dominios de De Gea pero marcar es otra historia. Aquí radica la principal diferencia.

Eusebio Sacristán apostará por la tropa de la Copa, aunque más matizada que de costumbre. Da la sensación que busca consistencia defensiva, pero también imaginación arriba. La unidad B llevará el peso, pero con algún retoque. Todo indica que Catalá regresará al centro de la zaga después de cumplir los cuatro partidos de sanción, pero en la banda podría aparecer Roberto Lago y que Aspas estará en la punta del ataque para hacer un nudo a Perea y Ujfalusi. La dirección del equipo corresponderá una vez más a Trashorras, que siempre brilla cuando el foco del partido es más potente. Si los atléticos le marcan con la mirada, pueden montar el taco con su fútbol pausado y preciso. Michu pudiera ser su guardaespaldas.

A mayores está el factor motivacional. Quique quiere un título y así se lo transmite a sus jugadores, pero la respuesta de estos ante un rival menor siempre es una incógnita. Está claro que en ganas no le van a ganar a los célticos, algunos de ellos con pasado reciente en la Segunda B e incluso en juveniles.

Todos ellos suspiran con dejar la eliminatoria abierta para Balaídos.