En enero de 1914, los armadores y pescadores vigueses abandonaron A Ribeira y se trasladaron al Concello de Lavadores para evitar una subida del impuesto municipal
20 ene 2010 . Actualizado a las 13:04 h.Durante los meses de enero y febrero de 1914, la lonja de O Berbés se mantuvo casi desierta debido a la medida de fuerza que adoptaron armadores y pescadores ante la subida del impuesto municipal correspondiente a las transacciones de pescado.
La medida fue adoptada y reflejada en los presupuestos anuales a finales del mes de diciembre de 1913. El Concello, como propietario de la lonja, aumentaba el mencionado arbitrio, pasando del dos al tres por ciento sobre el importe total de las transacciones. Con esta medida, el gobierno local pretendía reparar su maltrecha hacienda. Claro que para los usuarios de la lonja, el aumento significaba un ataque. Al tres por ciento que debían pagar al Concello, los pescadores y armadores debían sumar otro tres por ciento que retribuían a los intermediarios que operaban en la lonja de O Berbés.
El sector pesquero estaba entonces agrupado en La Mutualidad Naviera. Desde esta asociación se trató de presionar al Ayuntamiento con una medida curiosa. Desde principios de enero de 1914, las ventas en tierra se trasladaron a Guixar, a un emplazamiento muy cercano a Vigo, pero perteneciente al Concello de Lavadores. Los renegados del Berbés alquilaron dos almacenes de salazón, propiedad de las viudas de Furio y Ríos, y construyeron su lonja. «Tomaron arcos voltaicos y mecheros de acetileno; tomaron personal; llamaron a las huestes de pescadores, llevando el grito de rebelión de ría en ría; y, crearon una nueva lonja. Mientras la lonja municipal permanece solitaria y silenciosa, en Guixar se está verificando la mayor parte de las operaciones de contratación derivadas de la pesca», decía El Noticiero de Vigo , el día 21 de enero de 1914.
La prensa cargaba entonces contra los intermediarios y pedía que se municipalizase el servicio de la lonja, cuyo edificio era de propiedad municipal. Ese mismo día, el administrador de la nueva lonja manifestaba que los gastos de instalación ya estaban amortizados. Tras unos días de desconcierto e incredulidad, el gobierno municipal apostó personal de la lonja y guardia municipal en la entrada de la ciudad, para cobrar un tributo al pescado procedente de Guixar. Al principio, se cobraban 40 céntimos por bulto, que fueron cayendo hasta los quince céntimos en días posteriores. El pulso estaba echado y las posiciones parecían inamovibles.
Desde el Concello se argumentaba que el acuerdo no había sido posible. Sus propuestas eran municipalizar el servicio y prescindir de los intermediarios, a cambio, el Concello cobraba el 4% y otro 1% se destinaría al Monte Pío de la Mutualidad Naviera. La otra propuesta era respetar a los intermediarios pero cambiar los porcentajes: el 3% para el Concello y el 2% para los intermediarios.
Guixar era Leixoes
Ante la falta de acuerdos, la situación se enquistó. En el pleno municipal del 23 de enero, los corporativos rechazaban las peticiones del sector pesquero para rebajar el impuesto. Para entonces, a la lonja de Guixar ya se la conocía como Leixoes, ya que los pescadores, para burlar el impuesto de entrada en Vigo, volvían a embarcar el pescado y decían que procedían de Leixoes. Incluso, algunos pescadores simulaban en O Berbés ventas ya realizadas en Guixar para poder transportar el pescado a las fábricas.
Tras la fallida intermediación de la Cámara de Comercio, el conflicto se resolvió el 19 de febrero con la participación del gobernador civil. Víctor Ebro convocó a las partes en el Concello. Tras una propuesta inicial del gobernador que planteaba mantener el 3% hasta que se completara las 180.000 pesetas asignadas en el presupuesto del año anterior y después rebajar el impuesto al 2,5%. La Mutualidad forzó la rebaja al 2,5% hasta completar la cifra y, si excedía de las 180.000 pesetas, seguir pagando ese porcentaje, que el Concello destinaría a socorrer a las familias pobres de los marineros. El acuerdo fue celebrado con champán y habanos.