Concha González Bolíbar mide a diario desde hace 22 años la temperatura y la lluvia del municipio como colaboradora de la Agencia Estatal de Metereología
18 ene 2010 . Actualizado a las 12:41 h.«Es un afición y un entretenimiento», dice la canguesa Concha González Bolíbar, más conocida como Concha Arís, el segundo apellido de su padre; Desde 1987 realiza todos los días a primera hora de la mañana el control de las precipitaciones y la temperatura que hizo en Cangas el día anterior. En su finca de la avenida de Bueu tiene instalada una pequeña estación colaboradora de la Agencia Estatal de Meteorología. Es la estación 1.468-U.
La animó a realizar este control un primo de su cuñada, funcionario del antiguo INM, Ricardo Visiers, al observar la afición de Concha Arís por la climatología.
La señora vierte el agua de lluvia recogida en una cubeta y anota la cantidad. Anota también la temperatura máxima, la mínima y la que hace a las ocho de la mañana, así como la cantidad de agua evaporada en el día.
Refleja en el papel si hace niebla, si granizó o si nevó. Este último apartado siempre lo dejó en blanco. Nunca, en estos 22 años, llegó a nevar en Cangas. La que cubrió la playa de Rodeira fue anterior y la última, el pasado día 10, sólo llegó a cuajar débilmente en los montes más altos de la comarca. En cualquier caso, fue un día particularmente frío. Las máximas no subieron de los 5,5 grados. La mínima, de cero, se produjo la noche anterior. «No recuerdo nunca una máxima tan baja», afirma.
Una vez que finaliza el control, su marido, José María Pérez, se encarga de pasar los datos al libro. Lo hace cuando tiene tiempo y ganas, porque los datos no se envían a diario, sino al finalizar el mes. El matrimonio los remite por correo a la delegación de la Agencia Española de Metereología en A Coruña.
Sueldo de 200 euros al año
La Agencia de Meteorología tiene asignada una partida a la estación colaboradora de Cangas. Es el «sueldo» de Concha González Bolíbar. «Acaban de subirme, ahora me pagan 200 euros», dice, riendo. Al cabo de un rato, aclara: «al año». Eso sí, le envían un sobre con su correspondiente sello para que envíe mensualmente a la delegación de A Coruña las dos tarjetas. En una se refleja la temperatura y la evaporación. En la otra, las precipitaciones, meteoros observados, el viento dominante y el número de días de lluvia, nieve, granizo, tormenta, niebla, rocío y escarcha.
El trabajo de control del matrimonio lo completa uno de sus hijos que heredó la afición de la madre, Luis, informatizando los datos, lo que le permite hacer comparativas de la lluvia y la temperatura en Cangas desde que la estación está en marcha, hace 22 años. Los gráficos muestran que el 2009, con 1.428 litros de agua por metro cuadrado, fue uno de los más lluviosos, aunque menos que 1987, el 2000 y el 2002.