14 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Ni en los tiempos del difunto Antonio Nieto Figueroa Leri se llegó a tanto. El enfrentamiento que están protagonizando el Concello y el Puerto de Vigo rebasa lo que son las ya históricas (y si se quiere tradicionales) tensiones urbanísticas entre ambas instituciones en busca de su propio espacio. Ahora no, ahora se trata de enfrentamientos personales con un trasfondo político nada edificantes. El PSOE y el PP tienen la culpa: se han equivocado al convertir a la Autoridad Portuaria en un trampolín electoral. La ciudad no lo merece. Nos vendría bien un poco de responsabilidad.