La Federación de Vecinos de Vigo ha decidido prescindir de sus siete trabajadores al no haber cobrado a estas alturas los 54.000 euros que le adeuda el Concello correspondientes al 2008, tal como figura en un convenio.
Las reclamaciones ciudadanas y los escritos remitidos al Valedor do Cidadán no han servido para que la administración local cumpla con sus obligaciones. Por el contrario, el Concello no solo no ha pagado esa cifra, sino que no destinó presupuesto en el 2009 para la misma agrupación. Además, el alcalde se ha negado a recibir a sus dirigentes como consecuencia de las críticas que ha recibido a algunos aspectos de su gestión. Por si esto fuera poco, Abel Caballero cerró el local de la calle Ecuador cedido a los vecinos hace años, tras alegar mal estado.
Ayer la presidenta, Elena González, admitió que en los más de veinte años de vida de la Federación nunca sucedió algo parecido, lo cual, dijo, no significa que se ponga en peligro su existencia. «Nunca tememos desaparecer; hay acosos fortísimos que pueden fortalecer la fe, sobre todo, cuando parten de un sindicalista, que tiene la obligación de defender a quien representa y que cobra para eso», advirtió González, tras recordar que el movimiento vecinal es imprescindible en Vigo para cooperar en la buena marcha de la democracia. Por eso, sus dirigentes no están dispuestos a tirar la toalla y aseguran que seguirán luchando por el derecho a tener un convenio y a que les devuelvan lo que les adeudan, causa de «la situación desesperada actual».
Debido a la cancelación de la ayuda municipal la Federación se vio obligada a afrontar un préstamo bancario y pagos de 1.200 euros al mes.