Tenencia de Alcaldía y la concejalía de Benestar Social distribuyeron ayer cerca de 380.000 euros entre once entidades sociales destinados a ayudar a los necesitados. La sorpresa de los responsables municipales surgió al comprobar que los Misioneros del Silencio, que acaban de recibir una subvención de 200.000 euros de la Xunta para ampliar su albergue, rechazaban la ayuda municipal. Por el contrario, ayer acudieron al Concello para formalizar la entrega otras once asociaciones que recibieron cantidades que oscilan entre los 16.000 y los 48.000 euros en función del número de personas que atienden. Se trata de Cáritas, Banco de Alimentos, Afán, Comedor Social Vida Digna, Comedor de la Esperanza, Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres, La Sal de la Tierra, San Vicente de Paul, Damas de San Caetano, Siervas de Jesús y Remar. El rechazo de los Misioneros del Silencio provocó un comentario irónico del teniente de alcalde, Santiago Domínguez, quien calificó de «paradóxico que unha asociación rexeite nestes tempos unha axuda e se lle dean 200.000 euros para un albergue que non está dando resposta ás necesidades». Aludía al reciente acuerdo de esta entidad con la Xunta para ampliar el albergue que gestionan en la calle Marqués de Valterra en medio de la polémica entre el Concello y el gobierno autonómico. El Concello pretendía que se convirtiera en albergue la Gota de Leche con carácter provisional para después recibir el edificio y ubicar allí a la policía local. Sin embargo, la Xunta llegó al acuerdo con los Misioneros y decidió convertir la Gota de Leche en guardería y sede para formación de parados. Dinero sobrante La entrega de estos 380.000 fue posible por la existencia de fondos que no fueron solicitados para ayuda de familias en situación precaria, que debían gastar el dinero en pequeños y medianos comercios. Al ser la primera vez que se concedían estos fondos no se llegó al tope de mil familias subvencionadas, por lo que Benestar Social, a cargo de la concejala María Méndez, decidió entregar el dinero a las entidades sociales que cuentan con comedores sociales o reparten alimentos. De esta forma se ayuda a necesitados y a las vez al pequeño comercio y a los mercados, donde deberán gastarse estas ayudas del Concello.