Ayuntamiento, Autoridad Portuaria y Xunta han gastado más de 33 millones de euros públicos en decenas de estudios técnicos y auditorías archivados en los últimos años
27 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En los presupuestos de las instituciones y organismos públicos como el Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria, las distintas consellerías de la Xunta, existe siempre una partida destinada a informes y estudios técnicos en la que, por norma, cabe prácticamente todo. Basta un repaso a la historia reciente para comprobar que, en el caso de Vigo, este epígrafe ha acabado generando un gran cajón de sastre que tiene capacidad para contener todo tipo de planes de viabilidad, encargados, en la mayoría de los casos, a empresas o personas sin vinculación profesional directa con los organismos públicos que correrán con los gastos.
La gran mayoría de estos informes son impecables y muchos resultan necesarios, imprescindibles para definir un proyecto o para que las administraciones den respuesta a las demandas cada vez más numerosas, complejas y sofisticadas a las que han de hacer frente los gestores de la institución. Sin embargo, en numerosas ocasiones, los trabajos levanta un tufo de sospecha sobre su utilidad. Tanto es así, que acaban guardados y su información, que además podría resultar de interés para otras aplicaciones, perece en el fondo del cajón hasta que toca hacer limpieza y acaba en el contenedor.
El muestrario de informes financiados con dinero público y archivados sin que nadie hiciera uso de ellos es de lo más variado. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el Plan Estratégico Vigo 2010 al que el alcalde de Vigo, Abel Caballero, dio por obsoleto en el año 2007, nada más llegar a la alcaldía, sin que se llegara a ejecutar el 50% de su contenido y tras haber permanecido guardado en un cajón durante dos años. El Ayuntamiento y la Fundación Provigo, organismo que se encarga de llevar a la práctica el documento, han encargado a la Universidad de Vigo un nuevo Plan Estratégico para el período con un horizonte de aplicación hasta el 2020.
El plan anterior costó casi 600.000 euros -fue encargado por el Ayuntamiento de Vigo a la Universidad Autónoma de Madrid por 96 millones de las antiguas pesetas. A su vez, el centro madrileño subcontrató con Vigo algunos aspectos por 21 millones-. El encargo del nuevo informe llega en un momento especialmente complicado para la Fundación Provigo ya que, según fuentes del organismo, 20 de sus 78 integrantes, la mayoría empresas, han abandonado la fundación y otras han advertido que piensan hacerlo, aprovechando la excusa de la crisis y la falta de recursos aportar a la causa.
La posibilidad de implantar sendas redes de metro ligero en A Coruña y Vigo, ocupa también varios cajones de los despachos de la Consellería de Política Territorial en forma de estudios realizados para analizar las ventajas e inconvenientes de su creación en las dos mayores ciudades de Galicia. Los estudios de viabilidad solicitados en el 2006 por la entonces conselleira socialista María José Caride tuvieron un coste de 280.000 euros, que se suman al casi un millón de euros empleados en trabajos anteriores en ambas ciudades.
El metro de Vigo estaba incluido en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (el famoso y devaluado PEIT), y que se han gastado ya, 931.265 euros en ver cómo se podría canalizar, por dónde y con qué características un tren subterráneo por la ciudad. Este metro en cuestión aparece y desparece de las inversiones de las cuentas públicas al calor de las elecciones.
Estudios de inviabilidad
Como los estudios hechos hasta ahora, parece que no han dejado claro el futuro de este proyecto, los presupuestos de la Xunta para el año 2010 han incorporado una nueva partida de 500.000 euros para iniciar un nuevo informe que de viabilidad al metro ligero de Vigo.
Pero si existe en Vigo un proyecto sujeto a estudios reiterados que, hasta el momento, no han servido de gran utilidad es el de la Ciudad del Mar. En el año 2007 la consultora Oficina de Planeamiento S.A. inició los trabajos para encajar el diseño arquitectónico de la Ciudad del Mar en las antiguas instalaciones de la Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada (ETEA), un proyecto científico cuyo arranque se remonta al año 2006 (dispone de unos 35.000 metros cuadrados de los 110.000 metros totales con los que cuentan las antiguas instalaciones militares), por iniciativa del entonces presidente de la Xunta del bipartito PSdG-BNG, Emilio Pérez Touriño, y del que, hasta la fecha, no ha habido avances.
La consultora, con sede en A Coruña, tenía el encargo de realizar los planos que serán la base para la realización posterior de las obras. El contrato entre la firma coruñesa y la Xunta (a través de la dirección xeral de Promoción Científica e Tecnolóxica del Sistema Universitario de Galicia) señalaba que el plazo máximo de entrega de la documentación era de 10 meses. Oficina de Planeamiento cobrará por este trabajo 76.560 euros, con IVA incluido.