Los vecinos escucharon una deflagración provocada por los cristales al estallar por el calor y los gases
17 dic 2009 . Actualizado a las 12:00 h.En Urzaiz huele a chamusquina. El penetrante olor en el asfalto hace descartar la quema de rastrojos. A pocos metros está la so lución al enigma. Una fatídica carambola ha hecho que el edificio del Black Ball, un conocido bar de copas propiedad de Silvia Superstar (en Churruca, 8), sea la estrella, a su pesar, que guía al vecindario que mira curioso hacia el cielo. El humo cubre Colón.
Arriba, en la autoescalera, los bomberos intentan ver las dimensiones del fuego. Las llamas consumen el salón de la vivienda del tercer piso. El edificio dispone de cuatro plantas. No ha comenzado el Telediario cuando los bomberos intentan entrar en la vivienda vacía en llamas.
El cuerpo de extinción de bomberos ha enviado a la zona a tres vehículos con sus correspondientes dotaciones. Hasta el lugar se han desplazado un nodriza, un autobomba y una escalera. Los bomberos van equipados con sus botellas de oxígeno para poder adentrarse en un salón inflamado y lleno de humo.
Poco antes de la llegada de los bomberos los vecinos han escuchado una deflagración. Pero no se trata de una bombona. El suboficial Jesús Rodríguez Durán, veterano en estas lides aclara: «El ruido que ha parecido una explosión se debe al estallido de los cristales y la rotura de objetos».
El dueño de la vivienda incendiada es un joven que trabaja como vigilante y que ha salido a realizar un recado a Puxeiros.
La Policía Nacional se desplaza con rapidez hasta el lugar y desaloja a los vecinos. Solamente hay una vivienda por planta. En el tercero, donde asoman las llamas por la ventana no hay nadie. Los bomberos lanzan el agua a escasa presión y en apenas quince minutos el fuego está perfectamente controlado. Tranquilizan a los desalojados, especialmente a una mujer de 92 años a la que la Policía Nacional ha tenido que desalojar del segundo piso. Luego refrescan la zona. Apenas han bastado 500 litros para apagar el fuego que ha calcinado por completo el salón. Tras el siniestro toda la estancia, de unos veintiún metros cuadrados está irreconocible. A las 17. 15 horas vuelven al parque de Teis.