Un herrero de 73 años y natural de la parroquia lusa de Vilar de Mouros ultima una colección con réplicas en hierro de una veintena de obras del artista español
16 dic 2009 . Actualizado a las 11:38 h.El hierro siempre fue mi vocación y Picasso el pintor que más admiro. Unir los dos es como vivir dos pasiones a la vez». Así explica Plácido Souto, de 73 años, la motivación del proyecto en el que está inmerso desde hace meses en su taller de Vilar de Mouros, en la localidad lusa de Caminha.
Decenas de personas han contemplado ya su obra en la exposición «esculturas de hierro», que estos días acoge e Valença pero las miradas están puestas en la nueva colección que prepara el artista, de ascendiente gallego ya que su padre era de Entienza, y de la que poco adelanta pese a la expectación que ha suscitado.
Heredó la profesión de su padrino, «que tenía un gran taller» y, con él, se inició en el oficio de la forja y el dominio del metal y el fuego con tan solo doce años. Con él estuvo otros tantos hasta que se fue al servicio militar. Después de una efímera incursión en el sector pesquero que duró solo unos meses, volvió al hierro, ésta vez a los astilleros de la construcción naval, donde culminó su vida laboral durante las dos décadas siguientes.
Fue entonces cuando regresó a su localidad natal pero no solo sin poder abandonar su pasión por el hierro sino dirigiendo su actividad al arte. De eso hace dos años y su obra ya ha comenzado a circular por los municipios del Alto Minho luso con no poco éxito. Su actividad se centra ahora en Picasso y, aunque aún habrá que esperar dos meses para disfrutar de una colección que contendrá cerca de dos decenas de obras, el único cuadro que, reticente, se decide a enseñar, ya adelanta la magnitud del conjunto.
Diez kilos por cuadro
«Puede decirse que son obras de peso» bromea pero tampoco se queda corto porque las réplicas del artista malagueño llegan a medir 80 centímetros de alto por 65 de ancho y cada pieza pesará entre seis y de diez kilos.
El de Vilar de Mouros, del que todos sabían su profesionalidad con el hierro pero desconocían su faceta artística, es autodidacta. Diseña los cuadros en una placa de hierro e, igualmente, con tiras y pedazos de hierro, da forma a las imágenes. Al acabar, pinta la composición, fiel a las tonalidades de su ídolo español.
En estos momentos, faltan apenas tres cuadros para completar la colección «Picasso en hierro», que, después se podrá contemplar en las salas del Alto Miño.